martes, 1 de marzo de 2022

Cine: SÚPER... ¿QUIÉN?

El nuevo éxito del cine francés no es una de esas comedias refinadas de gente rica y resabiada y moralina social. Súper…¿quién? (horrendo título en español que va a condenar a la película al fracaso inmediato) está en las antípodas de ese cine tan presuntuoso y estilista que caracteriza a la filmografía gala, siendo una mamarrachada al uso que se burla del género de los superhéroes y aprovecha, de paso, para burlarse del mundo del cine en general y del francés en particular.

Escrita (en parte), dirigida y protagonizada por Philippe Lecheau, la película cuenta la historia de Cédric, un desastre de persona que aspira a triunfar como actor y así dejar atrás la sombra del fracaso con la que todo el mundo, su padre incluido, le identifica. Una serie de casualidades lo llevan a conseguir el papel de superhéroe en una película de bastante presupuesto, pero un accidente le provocará una amnesia tal que llegará a mezclar realidad y ficción y creer que, realmente, él es el héroe descrito en el guion.

Sin demasiadas pretensiones más que la de hacer pasar un buen rato a base de tontadas varias, la película, breve y directa, no solo funciona como parodia del género, sino también como homenaje,  siendo un divertimento para todo tipo de público pero funcionando mucho mejor para los seguidores del mundillo de Marvel y CD, consiguiendo casi un crossover soñado entre el Batman de Tim Burton y los Vengadores de Josh Whedon.

Todo es muy tonto y casual, apenas creíble, pero tampoco importa demasiado. Alternando el slapstick más burdo con escenas de acción bastante aceptables, la película se permite crear unos pocos personajes interesantes que, gracias a un giro final tan ilógico como emotivo, ayuda a dar más empaque a la comedia, que tiene puntos en común con El Vecino de Quim Gutierrez pero sin llegar a la altura de esa gloria para el frikismo que fue Orígenes Secretos.

En fin, una tontería que invita a pasar un buen rato y que ofrece bastante más de lo que personalmente me esperaba de ella. Para pasar el rato y no darle muchas vueltas.

 

Valoración: Seis sobre diez.

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