Puede que sea por tratarse de una película navideña en plena ola de calor veraniego. Puede que sea por el hastío que me provocó la película anterior de Segura, A todo tren, a la que aquí se homenajea. Puede que sea, simplemente, por el hecho de ser una tercera parte que ya no da mucho más de sí. El caso es que Padre no hay más que uno 3 me daba una pereza terrible, pese a que las dos películas anteriores me gustaron bastante.
Una
vez vista, me temo que esa sensación de pereza no solo no se me ha quitado,
sino que incluso me da la sensación de que se ha propagado al otro lado de la
pantalla, como si a ellos mismos les diera pereza hacerla, al menos hasta el
momento de cobrar el cheque (y que la canción final sea un simple remiendo de
un tema existente en lugar de algo original es buena prueba de ello).
Si
algo bueno tiene la película es que esta vez los niños son os verdaderos protagonistas
de la función, llevando en muchos momentos el peso de la película, no como en
la primera entrega, con un Segura omnipresente, o la segunda, donde la entrada
de Loles León era como un elefante en una cristalería. No es que aquí no estén
presentes, pero sus tramas son las que menos importan, llegando incluso (en el
caso de la de León y Carlos Iglesias) a molestar.
Aquí
los niños llevan el timón, y sus gracietas consiguen mantener más o menos a
flote la película, pese a que a medida que crecen se van notando más sus
limitaciones interpretativas y la repetición de roles de films anteriores.
El
problema principal que tengo con la película es que me resulta más simpática
que graciosa, midiendo sus fuerzas según el cariño que uno pueda haberle cogido
a los personajes, de manera que se me asemeja más a un episodio de cualquier sitcom
familiar de los noventa que a otra cosa.
Supongo
que los fans incondicionales de Segura y su prole (incluyendo cameos donde
prima más el chiste fácil que el talento) podrán disfrutar de esta nueva
peripecia familiar, pero me parece claro que su talento se está agotando y poco
queda de ese supuesto genio que rompió moldes con su interpretación en El día de la Bestia y que se reinventó
en Torrente, una saga que podrá
gustar más o menos pero que es por derecho propio un clásico de nuestro cine.
La
película se abre con el propio Segura presentándola, una referencia directa a
Tom Cruise y su Top Gun: Maverick, y
se cierra con un aviso de que Padre no hay más que uno 4 será una realidad más
tarde o temprano (al más puro estilo Marvel
y su: Thor volverá, por ejemplo). Y
aunque deja claras sus intenciones de que tampoco es que tenga prisa, los
resultados en taquilla invitaban pensar que no habrá que esperar mucho para ver
cómo se vuelve a estirar de un chicle que cada vez tiene menos sabor. Al final,
Segura se puede permitir hacer lo que le venga en gana, y estrenar una película
navideña ahora es el mejor ejemplo de ello.
Valoración:
Cinco sobre diez.
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