La colaboración entre el director Peter Berg y el actor Mark Wahlberg ha dado ya para cuatro películas: El último superviviente, Marea negra, Día de Patriotas y la que nos ocupa, Milla 22.

Lo mejor de la película es su acción desenfrenada, que provoca momentos de verdadera tensión en una carrera contrarreloj con un desenlace a tiempo real y que es heredera de la última película de Richard Donner, 16 calles. Como en aquella, los protagonistas deben recorrer una distancia (las 22 millas del título) con un tipo al que deben proteger y que todo un país (de nombre indeterminado, no vayamos a ofender a alguien) quiere ver muerto.
En el lado negativo, hay que poner el escaso desarrollo de personajes, planos y arquetipos, al que unos diálogos pobres no ayudan tampoco en exceso. La trama, más allá de la idea de partida, tampoco es para tirar cohetes, siendo imposible darle muchas vueltas ni buscar segundas lecturas, ya sean sociales o políticas, aunque al menos se agradece un final que descoloca y huye de lo manido.
Así pues, Milla 22 es une espectáculo visual de acción muy bien filmada y muy trepidante, al que no hay que pedirle mucho más que las correspondientes hora y media de evasión y acción desmedida. Es una lástima que Berg, que no ha terminado de despegar en Hollywood todavía, no arriesguen un poco más. Aunque al menos ofrece algo sincero con lo que poder conformarse.
Valoración: Seis sobre diez.
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