martes, 22 de marzo de 2022

Visto en Netflix: FIN DE SEMANA EN CROACIA

Pese a contar con una cara conocida en su reparto, como es la actriz de Gossip Girl Leighton Meester, y una directora poco conocida pero que ya ha lidiado con actores de la talla de Hugo Weaving, Nicole Kidman, Noomi Rapace o Luke Evans como es Kim Farrant, lo cierto es que cuando uno está viendo Fin de semana en Croacia uno no puede dejar de pensar que está ante un telefilm del montón de los que Antena3 lanza a la cara del televidente sin tapujos cualquier domingo por la tarde.

La trama ya da pistas de por dónde van los tiros, con una mujer viajando a Croacia (a Split, en concreto, me quedé con las ganas de hacer un poco más de turismo) para evadirse de su reciente maternidad con un fin de semana en compañía de su mejor amiga cuando la desaparición de esta la convierten en víctima, primero, y posteriormente sospechosa de un caso de asesinato.

Pese a lo previsible que pueda parecer todo y lo simple de su planificación, se agradece que hayan el menos un par de giros que traten de animar la trama, buscando jugar con el espectador sin que la trampa sea demasiado escandalosa (aunque sí algo inverosímil), haciendo que los prejuicios raciales jueguen en favor del argumento y logrando un final digno justo después de lo que parecía un desastre total.

No hay mucho donde rascar en una película de la que uno esperaría algo más de brillo en su fotografía, no terminando de aprovechar del todo la belleza del lugar, y que cae en el clásico error de los americanos (o británicos, que para el caso tanto monta) de creer que en todas partes se habla y entiende el inglés a la perfección, haciendo que la angustia que se puede llegar a sentir cuando uno se encuentra en problemas graves en un país extranjero queden minimizados por lo fácil que es entenderse e interactuar con todo el mundo.

Pese a todo, la película puede cumplir como entretenimiento, invitando a tratar de averiguar el culpable gracias a las miguitas que va dejando desde el principio (que a mí, personalmente, se me hizo bastante evidente) y conseguir que sirve para amenizar una tarde sin demasiadas exigencias.

 

Valoración: Cinco sobre diez.

jueves, 17 de marzo de 2022

Visto en HBO Max: EL PACIFICADOR

Algo raro me está sucediendo con James Gunn. Considerándome fan de sus primeras producciones, como Súper, e incluso de la colección de cortometrajes PG-Porn, soy de los que se entusiasmó con la locura que supuso Los Guardianes de la Galaxia y su continuación, considerando las películas una divertida gamberrada que rompía esquemas dentro del género superheróico que ya por aquel entonces comenzaba a dominar Marvel.

Sin embargo, cuando este ha dado el salto a DC y ha conseguido mucha más libertad creativa, algo no ha terminado de funcionar. No consigo conectar con sus propuestas, y lo que él pretende que sea provocativo a mí me resulta simplemente vulgar.

Me gustó, pero sin demasiado entusiasmo, su reinvención para El Escuadrón Suicida, y en un punto parecido me encuentro con su spin-off televisivo: El Pacificador.

En un mundo donde ya hay variantes retorcidas de los superhéroes como Doom Patrol o salvajadas totales como The Boys, no me parece que El pacificador rompa ningún molde. No es que esto sea ninguna exigencia para que una serie funcione (yo mismo he aplaudido muchas de las piezas más convencionales del MCU), pero a veces da la sensación de que ese sea el único valor de esta propuesta, un vehículo (se supone) para el lucimiento de John Cena que, a la hora de la verdad, no deja de ser otra historia coral, supuestamente emotiva, con mucho menos dinero de inversión que la película.

No negaré que la serie de HBO Max no tenga sus momentos divertidos, y que sea chocante ver la generosidad sanguínea y un tanto cafre de algunos momentos puntuales, pero me decepcionó que no me volase la cabeza, más cuando Internet pareció volverse loco con ella y todo el fracaso en taquilla que fue El Escuadrón Suicida parecía revertirse en un fenómeno mundial del streaming con El Pacificador.

Cierto que, una vez más, estamos ante una serie que va de menos a más y que alcanza un clímax final más o menos satisfactorio, pero el balance global me ha sabido a poco. Me da la sensación de que a James Gunn se le empiezan a ver las costuras, y si su mejor baza es la de provocar, a mí ya me pasó ese tren.

Espero con ganas Guardianes de la Galaxia Parte 3 a ver si sus problemas son  de un exceso de libertad creativa o, simplemente, su ego ha deshinchado a su inventiva. No tardaré mucho en averiguarlo…

miércoles, 16 de marzo de 2022

CARTA ABIERTA A ADA COLAU

Estimada señora alcaldesa:

Me dirijo a usted como uno de los muchos barceloneses preocupados por cómo está evolucionando la ciudad de Barcelona, una ciudad a la que vi crecer y modernizarse en puertas de los Juegos Olímpicos de 1992 y que desde entonces parece haber quedado estancada en muchos aspectos.

Afortunadamente, resido en un  barrio condenado a evolucionar y a reinventarse, aunque el que eso sea algo bueno está aún por ver. Concretamente, tengo mi vivienda en el conjunto residencial que hay frente al C.C. La Maquinista, esa extraña y floreciente zona que no alcanza a ser Sant Andreu por muy poco pero que por ser relativamente nueva (antes todo esto eran fábricas industriales) no tiene en su corazón el espíritu del Bon Pastor, por lo que casi merecería ser considerado como un nuevo barrio, con sus equipaciones correspondientes.

El motivo de mi misiva es transmitirle mi preocupación y la de todos mis vecinos (reunidos bajo el ala de la Associació Veïnal Maquinista Mercedes) por los proyectos que se están llevando a cabo en los alrededores, siendo el más importante el que va a ocupar la antigua fábrica Mercedes, esa horrenda parcela, escenario de parte de la novela Mundo Muerto, que me alegro de ver al fin en derrumbe. Aunque no hay oficialmente nada confirmado, parece que el proyecto ganador es uno tan espectacular que incluso ha sido nominado como finalista del concurso MIPIM Awards. Un proyecto espectacular, sin duda, que incluye zonas verdes e incluso un campus universitario. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y hay entre los vecinos varios puntos de disconformidad con el proyecto que voy a tratar de relatarle.

El primero, quizá no el más importante a nivel social pero que sin duda afecta a muchos de sus posibles votantes, es el de la altura de los pisos que se pretenden construir. Bloques de catorce pisos de altura en contraposición a los seis que tienen los de los actuales edificios de La Maquinista. No se trata solo de que «tapen el sol», como podría protestar algún vecino, sino de la ruptura brutal del skyline de la ciudad, convirtiendo un proyecto sobre el papel bonito y espectacular en un monstruo de hormigón. Entiendo la necesidad del promotor de tener el máximo de pisos, a fin de cuentas la inversión no va a ser pequeña, pero desde la Associació se ha propuesto una solución tan sencilla como lógica. Por imposición del Ajuntament, el proyecto incluye el mantenimiento de la «Merceditas», una nave situada en  el centro de la parcela que no tiene el suficiente interés histórico como para justificar su existencia. Si se aprovechase ese espacio para viviendas, tal y como se ha propuesto desde la Associació al Ajuntament, sin respuesta por parte de este, se podría conseguir el mismo número de viviendas con edificios más bajos. Y todos tan contentos.

El segundo problema, y este sí que puede ser más preocupante, es el de la masificación. Cualquiera que haya intentado la odisea de acercarse al Centro Comercial un sábado por la tarde (sobre todo en la era prepandémica), sabe el horror circulatorio que se forma, un colapso total que hace del todo insuficientes los accesos a la ronda del Litoral y que acaban sufriendo los vecinos residentes, esos que están viviendo los problemas circulatorios sin que deban compensar el capricho de salir de compras un sábado. Para nosotros, el acudir a una tienda de barrio se nos vuelve igual de insufrible. Ahora, súmele a eso los cambios debido a la urbanización de La Mercedes (1.450 viviendas, 3.800 residentes, 2.000 estudiantes, 400 profesores, visitantes exteriores, etc.). Pero ahí no acaba la cosa, pues a todo esto debemos añadir que a pocos metros del centro comercial (que por cierto va a ser ampliado en 21.000 m²) se van a edificar otros 812 pisos (hablamos de una población residente de unas 2.200 personas). No muy lejos, junto al puente del Palomar, en el sector Colorantes, se van a crear 195 nuevas viviendas, lo que implica, simplificando mucho, un colapso circulatorio total. Teniendo en cuenta la relevancia del Centro Comercial de La Maquinista y el volumen de clientes que tiene, no hace falta hacer muchos cálculos para comprender que ni el transporte público será suficiente ni las calles van a poder digerir la marea de gente que, entre residentes y clientes, se va a crear a diario.

Y eso por no hablar de la necesidad que habrá de muchos más equipamientos que, de momento, ni están ni se les esperan. De momento, la única mejora real del barrio será la cubierta de las vías del tren a la altura de la estación de Sant Andreu Comtal, y eso solo lleva un par de décadas de retraso (y noto es culpa de la Covid).

Por eso, y ante la falta de respuestas por parte del Ayuntament en general y de su  segunda teniente de alcalde, la Sra. Janet Sanz (responsable del área de l'Àrea d’Ecologia, Urbanisme i Mobilitat), le pido, Sra. Colau, que recapacite y se reúna con los vecinos para buscar una mejor solución para ambas partes, la ciudad y los ciudadanos.

Todos queremos un Bon Pastor (y por extensión, una Barcelona) mejor, más moderna, bonita y limpia. Pero para conseguirlo se deben escuchar a todas las partes. Ignorando a los afectados no vamos a conseguir ir nunca hacia delante. En ocasiones como esta, los carriles bicis no lo solucionan todo.

En resumen, Sra. Colau (y Sra. Sanz), reflexionen sobre las implicaciones del proyecto, hablen con los miembros de la Associació y, antes de que sea tarde, busquemos el mejor camino para todos.

 

Atentamente:

Un humilde barcelonés más.


Actualización: Me comentan desde la Associació que, en ocasiones, hacer ruido sí que sirve de algo. Al fin desde el Ajuntament han tenido a bien mantener un encuentro con los vecinos para tratar de dar explicaciones y, quizá, acercar posturas. Veremos en que queda la cosa...


jueves, 10 de marzo de 2022

Visto en Netflix: ¿QUIÉN ES ANNA?

Hace apenas unas semanas hice un comentario sobre la película documental El timador de Tinder en el que deseaba encontrarme con este tipo en una película ficcionada. No es que Netflix haya cumplido mi deseo, pero lo cierto es que la historia narrada en la mini serie ¿Quién es Anna?, que parte también de una historia real, es relativamente pareja. De entrada, trata el caso real de una chica que, presentando unas credenciales que nadie podía comprobar, estafó a diversos miembros de la alta sociedad americana, así como a entidades bancarias, complejos hoteleros, etc.

Anna Delvey, como el propio Simon Leviev, se basaba sobretodo en su encanto y atractivo y, sobretodo, en el poder seductor del dinero, para engatusar a sus víctimas, y aunque en ambos casos no cabe duda sobre quien es el villano y quien la víctima, se puede abrir el debate sobre si es la propia ambición de los estafados, que cegados ante la posibilidad de tener a un rey Midas a su lado, ponen sus finanzas y su propia integridad en bandeja.

Interpretada con un poderío magnético por Julia Garner, quien sin duda va a ser una de las actrices de moda en los próximos años, Anna Delvey / Anna Sorokin representa la figura de la joven emprendedora, heredera caprichosa y arquetipo del «nuevo rico» que no repara en gastos y hace del exceso su estilo de vida. Para ello, crea una maraña de mentiras y medias verdades tan compleja que, incluso cuando se ve acorralada, no tiene más salida que la de seguir siempre hacia delante, esquivando siempre la amenaza de caer en su propia trampa.

La serie arranca con Anna en prisión, a merced de un abogado no demasiado experimentado y de una periodista de pasado complicado que, en busca de la redención profesional, hará de Anna su caballo de batalla. Es Vivian Kent (la reportera interpretada por Anna Chlumsky, la niña encantadora de Mi chica a la que creíamos desaparecida para siempre) la parte ficticia de la historia, pues aunque su personaje se inspire en la periodista Jessica Pressler, autora de un artículo en la que se basa la miniserie (y que ya dio pie, con otro artículo suyo, a la película Estafadoras de Wall Street), casi todos los elementos que definen a Vivian son invenciones para hacer avanzar la historia de Anna, por otro lado bastante fiel a la realidad.

Narrada en dos líneas temporales, la serie desgrana la historia de Anna para permitirnos, a la vez que conocer su epopeya y posterior caída en desgracia, descubrir quién es ella, propiciando que en muchos momentos uno dude entre si odiarla por lo que es capaz de hacer en su propio beneficio o amarla por la tenacidad o valentía con la que afronta su proyecto de abrir una galería de arte muy exclusiva en Nueva York. Al final, ya sea por el carisma de Delvey o por la interpretación de Garner, resulta fácil creer que pudiera cegar a tanta gente con su encanto, pudiéndola ver casi como otra víctima más del viaje en busca del sueño americano que no siempre (o mejor dicho, casi nunca) se alcanza.

Reconozco que el arranque es un poco lento, aburrido incluso, peaje necesario para entender a los dos personajes femeninos y la conexión que se establece entre ambas, pero una vez la magia de Delvey se desata, uno queda prendado a la pantalla y los episodios (nueve en total) se devoran con avidez en busca e la respuesta crucial a la pregunta de ¿quién diablos es en realidad Anna?

martes, 8 de marzo de 2022

Cine: COMPETENCIA OFICIAL

El duo de realizadores conformado por Mariano Cohn y Gastón Duprat nos tienen habituados a mezclar humor y drama con el mundo del arte como telón de fondo, sirviendo El artista (dibujo) o El ciudadano ejemplar (literatura) como dos muestras de ello, y en Competencia oficial deciden subir la apesta y dejar que sea el propio mundo del cine quien sirva como escaparate para una comedia muy negra y con muy mala baba en la que los directores abren un debate entre cine comercial y cine de autor, enfrentándolos y, por ende, enfrentando también a sus autores, poniendo como árbitro de este atroz duelo interpretativo conformado por Antonio Banderas y Oscar Martínez a una joven directora, excéntrica y radical, que simboliza una tercera forma de entender el cine, alejado de etiquetas y convencionalismos, a la que da vida de manera magistral Penélope Cruz.

Ahora que estamos ya en la cuenta atrás para la entrega de los Oscar de este año, la película invita a reflexionar sobre la coherencia de discernir entre los distintos tipos de interpretación para designar a uno de ellos como el mejor trabajo del año. ¿Se habría entendido que, hace un par de años, se hubiese nominado a Robert Downey Jr., por ejemplo, por su trabajo en EndGame y comparar su interpretación con la de Jonathan Pryce por Los dos Papas? ¿O cabría en la cabeza de alguien que este año estuviese nominado Benedict Cumberbatch por Spiderman: No way home cuando, al fin y al cabo, se trata del mismo actor, igual de talentoso y profesional, que el que está nominado por El poder del perro

Dejando de lado el segundo ejemplo, Competencia oficial va más a los extremos, presentándonos a dos actores en las antípodas: la estrella de Hollywood que no acostumbra a querer saber nada del cine independiente y el actor de prestigio pero marginal que solo acudiría a recoger un Oscar para darse el capricho de poderlo despreciar en directo.

Con un trío interpretativo excelso, que sabe alternan el humor más caricaturesco con el esperpento social y, por momentos, el thriller o el drama, Cohn y Druprat aprovechan para apuntar también hacia la frivolidad del propio negocio y las motivaciones de cada cual para trabajar en la industria, pero sin dejar de poner nunca el foco en esas dos caras de una misma moneda que son los actores protagonistas y los personajes a los que se enfrentan, unos personajes que, por momentos, parecen capaces de engullirlos.

Muy apreciable ejercicio sobre el trabajo interpretativo que quizá no llegue nunca a ser tronchante pero si hilarante y divertido.

 

Valoración: Siete sobre diez.

jueves, 3 de marzo de 2022

SIGO POR AQUÍ (anatomía de una crisis).

Hola, amigos. Los que me seguís por Facebook ya sabéis que sigo más o menos activo en el blog de Las cosas del panda. Sin embargo tengo bastante abandonado mi faceta como escritor

Hace mucho que no publico nada nuevo, prácticamente desde que hice referencia a las dos presentaciones qué realicé de la novela El hombre de trapo mataba por amor, una novela de la que me han llegado muy buenos comentarios, por lo que me consta que está gustando mucho, pero de la que apenas estoy haciendo promoción. ¿A qué se debe esto?, os preguntaréis. Bueno, este post es, entre otras cosas, para explicar qué es lo que está pasando, cuál está siendo mi pasado, mi presente y mi futuro y cómo está las cosas del mundillo literario para mí.

Como sabéis, después de aventurarme en solitario mediante la autoedición fiché por Célebre editorial, una pequeña editorial de Badalona que confiaron en mí para reeditar Mundo muerto.  Lamentablemente aquello coincidió prácticamente con el principio de esta pandemia cochina de la que todavía estamos pagando sus consecuencias. No obstante, desde Célebre me apoyaron lo suficiente para, incluso en época de crisis, lanzar al mercado una nueva edición de Sanguijuelas y hasta aventurarse con El hombre de trapo mata por amor, la novela que tenía que ser un punto de inflexión en mi carrera ya que suponía el primer libro original publicado por la editorial. Han sido un par de años muy duros, dónde esta crisis que no pensábamos que fuese a durar tanto nos ha estropeado un montón de ferias del libros, eventos como Sant Jordi, nos han limitado las presentaciones, etcétera. Sin embargo esto no ha sido todo, ya que lo que nos pilló realmente por sorpresa fueron cosas como por ejemplo los problemas con el papel. Se habla mucho de cómo han subido los precios del gas, de la electricidad o del carburante y como la falta de suministro de, por ejemplo, componentes electrónicos  está parando muchas factorías del país (y el sector de automoción es uno de los ejemplos más claros). Sin embargo quizás muchos no conozcan que el papel está siendo otro de los grandes perjudicados, no solo ya por el encarecimiento del mismo sino incluso por la falta de abastecimiento. Esto es unas cosas que ha provocado que una nueva edición de Sanguijuelas haya quedado un punto muerto y que incluso El hombre de trapo mataba por amor haya tenido solo la mitad de la tirada inicial prevista, por lo que ahora mismo no se encuentra disponible ni en librerías ni tampoco en la página web de Célebre editorial.  Este es, como supongo que encontraréis lógico, uno de los motivos principales por lo que no estoy haciendo ningún tipo de promoción de la novela. ¿Para qué promocionar algo que no se va a poder comprar?

A veces parece que nos haya mirado un tuerto, como se suele decir, y que las malas noticias nunca vengan solas, pues otra consecuencia de esta crisis ha sido provocar el precipitado final de ese sueño tan bonito tan loco y arriesgado que Ricard Pérez, la máxima autoridad en Célebre editorial, decidió realizar hace aproximadamente un año. Me refiero a la abrir una librería nueva en Badalona. La librería Somnia, que no solo iba a ser un escaparate perfecto para todos los autores de la editorial sino también un interesante punto de encuentro y lugar de presentaciones en petit comité Lamentablemente la crisis está arrasando con todo y esta ha sido la crónica de una muer anunciada. Somnia ha cerrado definitivamente sus puertas y con esto perdemos otro importante lugar en el que poder darnos  a conocer.

Y la gota que ha colmado el vaso de esta cadena de infortunios (y este es un tema que no voy a  incidir mucho en él ya que lo considero bastante personal) ha sido una serie de problemas de salud que ha afectado a varios miembros de la editorial. Como podéis imaginar, al tratarse de una editorial pequeña cualquier ausencia se nota en el en el ritmo de trabajo y en la efectividad de la misma y cuando coinciden varias de estas ausencias, bueno, pues al final provoca lo que ha sucedido:  que durante varios meses haya estado todo bastante parado

No voy a responsabilizar de todo a terceras personas. No todo es culpa de la pandemia, no todo es culpa de la editorial (o mejor dicho, de la mala suerte que ha sufrido la editorial) y no todo es culpa de otros. Yo también he puesto mi granito de arena y coincidiendo con una de las épocas más felices de mi vida (ya que mi aventura literaria ha venido acompañada de mi nueva  aventura familiar, tanto por el hecho de que mi mujer haya venido a vivir conmigo como por el nacimiento de mi primer hijo) y esto ha motivado también que por mucho que quiera me falte tiempo para todo. Y no es solo falta de tiempo tanto como falta de organización y espero (prometo) que trataré de organizarme mejor para que en un futuro las cosas sean mucho más ágiles y rápidas. Esto no significa que a nivel personal esté totalmente estancado y si bien todavía hay mucho que hacer y mucho por hablar la promoción de El hombre de trapo mata por amor, mi siguiente novela se está escribiendo a un ritmo bastante interesante. Mithos, que es como se titula la continuación de Sanguijuelas (es decir, el segundo volumen de Guerras de sangre) está en un estado bastante avanzado y me encuentro bastante satisfecho de del ritmo de trabajo. Sin embargo, esto me lleva a comentaros un nuevo punto de inflexión, pues debido a una operación que he tenido que realizarme en la muñeca derecha estaré de nuevo un tiempo sin poder escribir. Lo que he dicho antes, las malas noticias nunca vienen solas. 

La operación fue ayer muy bien y la recuperación creo que va a ser bastante buena pero obviamente me va a tener un mes o mes y medio fuera de circulación. Más adelante vendrá otra operación similar en la mano izquierda pero bueno, como soy diestro, esta yo creo que me afectara algo menos De hecho este post que quería haber escrito antes de la operación y que estoy haciéndolo un día después de la misma lo estoy haciendo mediante el dictado por voz pero ya os informo que no es un sistema que me emocione, más que nada porque o no consigo (o es que no se utilizar bien la herramienta)  o es que no sabe diferenciar puntos, comas, interrogaciones… con lo cual luego hay un proceso de revisión que es casi más complejo que la propia estructura del texto.

Sea como sea, quería dedicar unas palabras para que sepáis cómo está el tema y para que, aunque os tenga muy abandonados ( sobre todo Instagram donde más allá de la publicación de mi operación llevaba mucho tiempo sin  presentar apenas novedades),  que sepáis a que se debe y cómo está todo Incluso puede que alguno de vosotros tenga algún alguna novela pedida a través de la web de la editorial y sigue sin recibirla, ahora ya sabe los motivos.

Pero vamos a hablar también  un poquito del futuro,  y es que el futuro parece ser que es optimista. Hay deseos  bastante halagüeños ahora que ya parece que le vemos la luz al final del túnel. Me comentan desde la editorial que este mes de marzo va a ser cuando se origine el relanzamiento de la misma, cuando se van a volver a imprimir libros y que se está trabajando muy duro para estar en las principales ferias del país. Si no hay ningún problema estaremos en Sant Jordi,  estaremos en la Feria del Libro de Madrid y  en función de lo que permita mi agenda, intentaré estar en cuantas más ferias posibles. Quiero que El hombre de trapo llegue lo más lejos posible y lo quiero sobre todo por esos inputs tan positivos que muchos de vosotros me estáis transmitiendo y que me está demostrando que ha gustado muchísimo más que cualquiera de mis novelas anteriores. También me comentan desde Célebre que va a haber una mejor distribución y que será posible encontrar libros de forma presencial en algunas grandes cadenas y espero que una vez se salga del bache se pueda reactivar el proyecto de editar también en digital, un proyecto que ya hace tiempo que se puso en marcha y que de hecho Mundo muerto era una de las que estaban en línea de salida.

Bueno, amigos, pues esto es un poquito lo que quería conversar con vosotros. No quiero que no hayan preocupaciones innecesarias ni que nadie haga caso si es que ha escuchado el bulo de que Célebre editorial va a cerrar, ni que penséis que ya estoy dejando de lado mi faceta literaria. Para nada; sigo muy volcado en ella, estoy muy ilusionado con la con el avance de Mithos y espero que muy pronto (en cuanto me encuentre recuperado de esta pequeña operación del túnel carpiano de mi muñeca derecha) pueda informaros de más novedades y empezar a reactivar también Instagram, Facebook y todos los todos los sitios habituales por donde me solíais encontrar.

Seguiremos en contacto. Nos hablamos pronto y mientras no olvidéis seguir leyendo mucho. Un abrazo

martes, 1 de marzo de 2022

Visto en Disney+: HIT-MONKEY

Mientras el MCU canónico continua creciendo a caballo entre el cine y Disney+, la plataforma acoge otras producciones de manera más discreta y que inicialmente fueron pensadas para Hulu. Estoy hablando de series de animación que tienen muy poco de infantiles y que son todo un regalo para el fan, por más que se alejen de lo que uno espera habitualmente de Marvel.

Tras la satisfactoria M.O.D.O.K., es turno ahora de Hit-Monkey, con la que los productores aumentan el grado de locura y salvajismo con un espectáculo tan políticamente incorrecto como sangriento.

Inspirada en la creación de Mark Way y Dalibor Talajić, Hit-Monkey narra la historia de un asesino en serie que muere en Japón y de un caco que, tras ser el último superviviente de una matanza a su familia, decide cobrarse una merecida venganza. Por cuestiones espirituales varias, el fantasma del asesino quedará emparejado al mono, actuando como mentor e hilarante compañero de broncas en una tronchante relación de amor-odio que refine el concepto del «camino del héroe» y que los lleva a ambos a luchas contra los bajos fondos de Japón, incluyendo asesinos legendarios y seres del más allá en su interminable lista de oponentes.

Uno de los principales aciertos de la serie es que, a diferencia de M.O.D.O.K., no tiene carácter episódico, sino que hay una trama general que ayuda a que la serie avance. Las elecciones de Japón, con sus tejemanejes turbios y sus corrupciones, son el marco perfecto para esta ensalada de asesinatos tan divertida como desmedida que recuerda en mucho momentos  a la mítica Archer y que, gracias a sus breves diez episodios, se devora en un santiamén.

Cine: SÚPER... ¿QUIÉN?

El nuevo éxito del cine francés no es una de esas comedias refinadas de gente rica y resabiada y moralina social. Súper…¿quién? (horrendo título en español que va a condenar a la película al fracaso inmediato) está en las antípodas de ese cine tan presuntuoso y estilista que caracteriza a la filmografía gala, siendo una mamarrachada al uso que se burla del género de los superhéroes y aprovecha, de paso, para burlarse del mundo del cine en general y del francés en particular.

Escrita (en parte), dirigida y protagonizada por Philippe Lecheau, la película cuenta la historia de Cédric, un desastre de persona que aspira a triunfar como actor y así dejar atrás la sombra del fracaso con la que todo el mundo, su padre incluido, le identifica. Una serie de casualidades lo llevan a conseguir el papel de superhéroe en una película de bastante presupuesto, pero un accidente le provocará una amnesia tal que llegará a mezclar realidad y ficción y creer que, realmente, él es el héroe descrito en el guion.

Sin demasiadas pretensiones más que la de hacer pasar un buen rato a base de tontadas varias, la película, breve y directa, no solo funciona como parodia del género, sino también como homenaje,  siendo un divertimento para todo tipo de público pero funcionando mucho mejor para los seguidores del mundillo de Marvel y CD, consiguiendo casi un crossover soñado entre el Batman de Tim Burton y los Vengadores de Josh Whedon.

Todo es muy tonto y casual, apenas creíble, pero tampoco importa demasiado. Alternando el slapstick más burdo con escenas de acción bastante aceptables, la película se permite crear unos pocos personajes interesantes que, gracias a un giro final tan ilógico como emotivo, ayuda a dar más empaque a la comedia, que tiene puntos en común con El Vecino de Quim Gutierrez pero sin llegar a la altura de esa gloria para el frikismo que fue Orígenes Secretos.

En fin, una tontería que invita a pasar un buen rato y que ofrece bastante más de lo que personalmente me esperaba de ella. Para pasar el rato y no darle muchas vueltas.

 

Valoración: Seis sobre diez.

Visto en Netflix: LA MATANZA DE TEXAS

Apadrinado por el mismísimo Sam Raimi, Fede Alvarez parece querer ser el nuevo adalid del cine de terror, género del que tan solo se ha desviado en su interesante Millennium: Lo que no te mata te hace másfuerte. Tras debutar como director y escritor en el remake de Posesión Infernal y repetir en la muy apreciable No respires, su carrera como director parece haberse tomado un descanso en el mundillo televisivo mientras, como guionista, firmó parte del libreto de la secuela de No respires que dejó en manos de Rodo Sayagues.

Ahora, su último capricho junto al propio Sagales, ha sido levantar el proyecto de La matanza de Texas, que pese a repetir título es, en realidad, una secuela directa del clásico de Tobe Hooper de 1974, en un ejercicio muy similar al realizado por David Gordon Green en 2018 con La noche de Halloween.

Con David Blue Garcia en la silla de director y Netflix auspiciando el proyecto, La matanza de Texas se olvida de todas las secuelas y remakes anteriores y retoma la historia tal y como quedó en el 74, con Sally Hardesty como única superviviente de Leatherface y residiendo todavía en el lugar de los hechos de la masacre narrada por Hooper. Han pasado cincuenta años sin saberse nada del destino de Leatherface, pero la llegada al pueblo de Harlow de un grupo de jóvenes emprendedores que han comprado la mayoría de las casas para venderlas en subasta con el fin de crear una zona de moda en medio de Texas despierta a la bestia.

Si bien La matanza de Texas original es recordada por sus escenas de fuerte impacto, lo cierto es que con tenía mucho menos gore de lo que la memoria de la mayoría cree, si bien sí había un fuerte discurso político bien camuflado entre tanta sangre y violencia. En esta continuación pasa justo lo contrario: la vistosidad de las muertes cobra más protagonismo que nunca y si se quiere buscar segundas lecturas hay que hacer un esfuerzo notable (y teniendo el peligro de caer en el discurso social más ridículo posible), ya que estamos principalmente ante mucha paja manchada de sangre.

En realidad, no hay nada creativo en el invento de secuela tardía con la que nos quieren vender esto, sino un lío de derechos que impidió que todos los intentos de reinicios siguieran adelante, pasando la saga de unas manos a otras y contando con cuatro líneas cronológicas oficiales, un caos que no deja de ser una colección de carnaza para un Leatheface que se convirtió en un icono de los slasher clásicos, a la altura de Freddy Krueger, Jason Voorhes o Michael Myers, gracias a su máscara hecha con piel humana y su eterna motosierra.

Poco más añade esta película a la mitología, dotando al asesino de una fuerza casi sobrehumana que lo acerca más a un ser sobrenatural que al demente que era en su origen, donde la duración del metraje y su contundencia impiden que se caiga en el aburrimiento pero sin que se encuentra nada novedoso que justifique la existencia de esta nueva rama de la franquicia.

En fin, más sangre, más adolescentes como carnaza y más desmembramientos gratuitos para fans del gore pero sin ningún interés específico para el resto de los mortales.

 

Valoración: Cinco sobre diez.

Cine: MUERTE EN EL NILO

La maravillosa Brefast arranca con unos títulos de crédito en color para, tras mostrarnos el Belfast actual, cambiar al blanco y negro y dar comienzo a su emotiva historia. En Muerte en el Nilo, Kenneth Branagh  (y su director de fotografía habitual, Haris Zambarloukos),  hace justo lo contrario: arranca con un prólogo en blanco y negro para saltar, al arrancar la historia propiamente dicha, a un El Cairo a todo color de una belleza deslumbrante. Puede que esto sea fruto de la casualidad de un simple recurso narrativo sin  segundas lecturas, pero me parece una curiosa coincidencia al analizar las dos películas casi coincidentes en su estreno del realizador irlandés en el año de su relanzamiento definitivo, que lo devuelve a la notoriedad que se ganó cuando se convirtió en el mejor adaptador de Shakespeare y cuya aura había perdido en los últimos tiempos.

Es casi como si Branagh nos quisiera demostrar que estas dos películas son las dos caras de una misma moneda y que es posible aunar el cine introspectivo de autor con el blockbuster bajo una misma dirección.

Y es que si Asesinato en el Orient Express recuperaba la buEna mano como director de Branagh, aunque algo limitado por el espacio físico que el propio tren imponía, en Muerte en el Nilo al ejercicio fílmico es soberbio, recuperando Branagh unos movimientos de cámara y encuadres precisos que, junto a la mejor recreación posible del Nilo y las joyas de la extinta cultura egipcia, componen un lienzo que engrandece la obra de Agatha Christie y que hace palidecer, a su lado, a cualquier interpretación anterior del detective Poirot.

Debo confesar que hasta ahora, puestos a entrar en comparaciones, he sido mucho más amante de la literatura de Arthur Conan Doyle que de la Christie, aplaudiendo por tanto más las aportaciones fílmicas de Sherlock Holmes (incluso las versiones desdibujadas de Guy Ritchie) que de Hercule Poirot, pero la visión de Branagh me ha ayudado a ver con otros ojos al investigador belga, haciendo que, tras disfrutar Muerte en el Nilo, esté deseando que Disney (bajo el sello de Fox), dé el visto bueno a una posible tercera entrega de la saga.

Como en la película anterior, Branagh juega la baza de los repartos de lujo. Y como en la película anterior, sabe recomponerse a los problemas que dicho reparto le reporta lejos de las cámaras. Si antes tuvo que lidiar con las acusaciones por maltrato a Johnny Depp, ahora es Armie Hammer quien amenaza con estropearle la puesta en escena tras ser acusado de abusos sexuales y tendencias caníbales. Y sin bien se hace algo incómodo la primera vez que nos encontramos al actor en pantalla, el virtuosismo de la película hace que nos olvidemos rápidamente del intérprete y nos quedemos con el personaje, que encabezando un peligroso triángulo con la deslumbrante Gal Gadot y la perturbada Emma Mackey, logra encabezar una clásica trama de enredos y asesinatos donde todos parecen ocultar secretos y tener un motivo para ser considerado sospechoso.

Hay que reconocer que la muerte anunciada tarda en llegar y que Branagh alarga el primer tramo de película mucho más de lo que exigía el texto literario, lo cual puede llegar a aburrir a algunos, pero lo hace con el fin de asentar bien las bases no solo de los personajes sino de las motivaciones,. Y es que, en el fondo, toda la trama de Muerte en el Nilo no gira, a la hora de la verdad, alrededor de una muerte, sino alrededor del amor. Varias son las parejas que se sienten y se desean a lo alego ce la trama y varios los corazones heridos (incluyendo al del propio Poirot) que debemos conocer y entender para apreciar así la película.

De esta manera, lo que podría ser un blockbuster del montón, con una recreación digital del Egipto del siglo pasado y un misterio de opereta, se convierte, en las eficaces manos de Branagh, en una obra sobre el dolor y la pérdida, donde la codicia tiene su cabida pero siempre manejada bajo las influencias de esa pasión que pocas veces se puede controlar.

Muerte en el Nilo es la combinación perfecta entre cine de autor y cine comercial, que me recuerda y demuestra, una vez más, porque Kenneth Branagh está en lo más alto de mi lista de autores favoritos desde que me atrapara, hace muchos años ya, con las soberbias Los amigos de Peter o Mucho ruido y pocas nueces.

 

Valoración: Nueve sobre diez.

Visto en Disney+: EL LIBRO DE BOBA FETT

Es muy curioso lo sucedido con Boba Fett, un personaje salido de la nada y que, tras debutar en solitario (o no) en la nueva serie de Disney+ puede volver a caer en esa nada más absoluta.

Creado por George Lucas como personaje casi de relleno en El Imperio contraataca, tuvo una de las muertes más indignas de la saga en El retorno del Jedi. Sin embargo, algo tenía el personaje que pronto se convirtió en objeto de deseo de los fans, consiguiendo una fama que sorprendió al propio Lucas, que llegó a darle una historia y un importante trasfondo en las películas precuelas. Más tarde, de la mano de Dave Filoni, la leyenda del personaje se engrandaría en las series animadas, en especial en Clone Wars, acrecentando su popularidad (aunque perdiendo ese aura de misterio que tenía) hasta provocar el proyecto de una película protagonizada en solitario que, tras el batacazo de Han Solo, derivó en la serie de televisión de El libro de Boba Fett.

Con el propio Dave Filoni en tareas creativas y Jon Favreau a los mandos, parecía evidente que estábamos ante una continuación clara de The Mandalorian, conectada a ella no solo argumentalmente (de hecho, el propio Boba Fett ya hacía su debut en la segunda temporada de las aventuras de Din Djarin), sino también espiritualmente.

Lo malo es que, no sé si por las vueltas que ha ido dando el proyecto o por los bandazos que han ido dando la propia saga galáctica de la mano de Disney, hay una total falta de contundencia en los guiones de esta nueva serie de Disney+, hasta el punto de que gran parte de ella se ha convertido en una propuesta ideal para echarse una siesta a media tarde, elevando el rumbo tan solo en su tramo final.

Esto supone un gran problema, pues después de una larga (y aburrida) historia de creación y redención del personaje de Boba, casi más una versión cutre de Bailando con lobos en plan galáctico que otra cosa, es necesaria la aparición del propio Din Djarin para que la serie tenga algo de interés. Sumando esto al hecho de que Fennec Shand (el personaje interpretado por Ming-Na Wen) no solo es más interesante sino que le roba casi todas las escenas a Boba Fett, el intento de recuperar la gloria del mítico personaje resulta ser un completo fracaso, condenando casi al caza recompensas a un futuro ostracismo.

Había mucho potencial en revisionar los bajos fondos de la mafia de Star Wars, pudiéndose completar la historia inconclusa de Qu´ra y Darth Maul tras los hechos narrados en Han Solo, pero en lugar de eso Favreau y sus amigos (aquí hay que tener en cuenta también la mano de Robert Rodriguez, productor y director de la mayoría de episodios) se entran en querer justificar la personalidad de Fett, explicando su paso de villano a héroe (necesario para aquella gran mayoría que ni ha visto ni tiene el más mínimo interés en las historias de animación de la galaxia muy muy lejana), abusando de los flashbacks y deconstruyendo al protagonista en negativo. No queda nada del que se supone el más peligroso asesino de la galaxia, que se limita a recibir golpes por todas partes y dejar que sea Fennec Shand, Din Djarin, Krrsantan o cualquiera que pase por ahí… Y tampoco ayuda una interpretación bastante plana de Temuera Morrison, que aunque me consta que es un acor con una legión de fans por ahí, a mí me parece inexpresivo y anodino hasta decir basta.

En resumen, que el balance general de la serie es de entretenimiento liviano, que va de menos a más pero hace un flaco favor al personaje de Boba Fett, necesitando de la presencia de Din Djarin para conseguir que la trama remonte y se convierta en la temporada 2.5 de The Mandalorian, siendo casi un vehículo de paso hasta la llegada de la tercera tanda de las aventuras de Din Djarin y Grogu. No es un desastre total, pero sí un claro traspiés en el universo televisivo que Lucasfilm está tratando de construir.