domingo, 11 de octubre de 2015

SITGES 2015: Jornada Uno

Sin tiempo para pasear por la encantadora (y en estos días encantada) población costera empieza mi experiencia con el Festival de Cine Fantástico de Cataluña de este año de la mejor manera posible.
Summer Camp es el debut como director del hasta ahora guionista Alberto Marini (suyos son, entre muchos otros, los libretos de mientras duermes, Extinción o la actual El desconocido). Ayudado en el texto por Danielle Schleif y con apenas cuatro actores protagonistas, la película es una vuelta de tuerca al machacado género de un grupito de jóvenes (en este caso monitores de un campamento de verano) que están solos en mitad del bosque a merced de que algo les aceche. Sin embargo, Marini y Schleif han sabido jugar muy bien sus cartas, recurriendo a todos los tópicos del género pero dándoles la vuelta, consiguiendo la complicidad del espectador para que se adelante a la acción y volteando la previsibilidad repentinamente, o haciendo actuar a los protagonistas con una lógica pasmosa (aunque finalmente estéril) escasa en este tipo de películas. 
Todo ello, provocando momentos de verdadero terror pero con un sentido del humor muy negro y desmadrado que hacen de Summer Camp una película terriblemente divertida. No cuento detalles sobre el mal que aterroriza a los desdichados protagonistas porque con ello se perdería parte de la magia, aunque me temo que todas las notas de prensa van a hablar más de lo debido.
Por cierto, como productor se encuentra Jaume Balagueró. Y se nota. En más de un detalle.
Pero si de lo que se trata es de divertirse, lo mejor para eso es recurrir a los clásicos. Y más clásicos en el tema del humor que los Monty Python. Al frente del equipo, en tareas de cine, siempre ha estado Terry jones, firmante de clásicos como Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores,  La vida de Brian o El sentido de la vida, aunque desde aquel entonces andaba un poco perdido. Ahora, ha desempolvado un viejo guion llamado Absolutely Anything para volver tras las cámaras y explicarnos la desquiciante historia de una especia de Asociación Intergaláctica Extraterrestre que mantiene un debate sobre si aceptar al planeta Tierra entre ellos o eliminarlo. Para descubrir si merecemos el honor qué mejor sistema que entregar a un humano un poder absoluto y ver que hace con él.
Absurdo argumento que deriva en una comedia romántica muy al estilo de Como Dios donde Simon Pegg está perfecto para el papel mientras que Kate Beckinsale se limita a lucir tan guapa como siempre y poco más. No será la comedia que cambie el mundo ni siente cátedra, pero al menos cuenta con el aliciente de haber reunido a todos los supervivientes de los Monty Python (son las voces de los extraterrestres en la versión original) y de contar además con la colaboración (también como doblador) de Robin Williams en su último trabajo antes de su prematura muerte.
Por cierto, antes de la proyección Ángel Sala ha hecho entrega a Terry Jopnes de la Màquina del Temps por su trayectoria cinematográfica.
Y con estas dos primeras aproximaciones al fantástico de este año termina una jornada tranquila pero con toques de calidad, en la que no faltó incluso un apretón de manos con el mismísimo Jones. Mañana, más.

sábado, 10 de octubre de 2015

CAMINO AL FESTIVAL DE SITGES...

Bueno, queridos lectores. Ya legó el día. Ayer dio comienzo el Festival de cine Fantástico de Cataluña y como no podía ser menos vuestro fiel amigo el Panda estará por allí dando vueltas informando brevemente de lo que se cuece en el bello pueblo del Garraf.
Este año toca tomárselo con algo más de calma que el anterior, que hay excesos que luego se pagan, pero ocho películas repartidas en dos fines de semana más las cinco sorpresas de la maratón final tampoco es moco de pavo, ¿verdad?
Terry Jones, Eli Roth, Schwarzenegger, el debut en la dirección de Alberto Marini… La cosa promete, desde luego.
Por contrapartida, esto implica que los estrenos semanales se verán relegados en el tiempo, no sabiendo ni siquiera cuando voy a poder verlos. Pan, Marte y La cumbre escarlata son las principales damnificadas, pero no os preocupéis. Tarde o temprano caerán, os lo aseguro.
Bueno, pues eso es todo. ya con mi mochila de explorador preparada, el kit de supervivencia a punto y las armas cargadas por si una horda de zombies se interpone en mi camino, me pongo rumbo a Sitges.
Si en unas horas no he vuelto a publicar nada nuevo no os molestéis en llamar a la policía. Simplemente: ¡corred, insensatos, corred!.
Y rezad a Dios por vuestras almas…

SEGUNDO ORIGEN (6d10)

Seguramente sea exagerado decir que Segundo origen sea para Carles Porta el equivalente de I.A. Para Steven Spielberg, pero lo cierto es que si la película americana iba a ser el proyecto más ambicioso de Stanley Kubrick algo parecido sucedía con respecto a la película que nos ocupa y Bigas Luna. Tanto es así que el director de Jamón, Jamón participó en el guion y llegó a filmar alguna escena, o cuanto menos figura como coguionista en los créditos. Hay, durante el metraje (aparte de la obligada dedicatoria final) un bonito homenaje
Segundo origen es la adaptación de una de las novelas más populares de la literatura catalana moderna Mecanoscrit del segon origen, de Manuel de Pedrolo, que con su lógica adecuación a los tiempos que cogen buen podría haberse titulado Videograbació en móvil del segon origen. Cuenta, de forma más elíptica que la obra escrita, como un ataque supuestamente extraterrestre aniquila todo rastro de vida humana en la Tierra, sobreviviendo, al menos en apariencia, sólo la adolescente Alba y un niño pequeño llamado Didac. De ellos dependerá la subsistencia de la raza humana.
Nunca sabremos cómo habría enfocado Luna la película, pero es probable que hubiese puesto más el acento en los momentos eróticos de la novela que Porta suaviza para detallar un retrato de supervivencia demasiado amable, donde todo el drama se basa en la pérdida de seres queridos y la sensación de soledad, como si la necesidad de alimentarse, conseguir agua potable o esquivar las enfermedades graves en un mundo sin médicos ni hospitales (y con medicamentos recuperados con fecha de caducidad) no fuesen un gran inconveniente. No hay aquí, hasta la aparición de otro superviviente (inevitable Sergi López, que no se pierde una), apenas lucha por la supervivencia, al contrario que en la  novela, que se enfrentan cara a cara con un alienígena y con un grupo de chavales que pretenden violar a la muchacha protagonista a la par que narradora.
Tampoco se encontrará en el film el viaje iniciático que esta peculiar pareja (los nuevos Adán y Eva) realizan a lo largo del Mediterráneo, siendo sustituido por un recorrido algo más detallado de una Barcelona postapocalíptica (los amantes del fútbol disfrutarán/llorarán con determinada escena) .
Puede ser incluso lógicos los cambios con respecto a la novela, una obra que por su fama e importancia merecía una adaptación definitiva (solo contaba hasta ahora con una versión televisiva) pero que fue escrita hace ya cuarenta años, con lo cual la fantasía que desbordaba y el mundo desolador que proponía ya no resultan para nada novedosos. Cambien la Barcelona apocalíptica por la Barcelona abandonada de Los últimos días, la amenaza extraterrestre y los humanos supervivientes aún más peligrosos por los zombies y las bandas de saqueadores de Walking dead o piensen en la sensación de soledad y aislamiento de The Road y sabrán a lo que me refiero. Por poner algunos de los miles de ejemplos.
Al final, incapaz de sorprender, sólo queda conformarse con el buen trabajo de Rachel Hurd-Wood (actriz de veinticinco años, cuando su personaje, en el libro, empieza teniendo catorce) y de Andrés Batista y Ibrahim Mané, interpretando a dos versiones de diferente edad de Didac, aparte del ya mencionado López y una breve aparición de Philip Hurd-Wood, padre de Rachel en la película y en la vida real.
Visualmente estimulante, la película tiene elementos para hacerla atractiva, pero le falta garra, pasión. Es todo demasiado tibio, demasiado apacible, con una banda sonora casi omnipresente que refuerza esa sensación de tedio, incapaz de sorprender, recordándonos (como si hiciera falta) que no hay nada nuevo bajo el sol.
Por cierto, la película está rodada inicialmente en catalán como idioma principal. Recomiendo encarecidamente ver su versión doblada. La encantadora Rachel Hurd-Wood hace lo imposible por adaptarse al idioma, pero cada vez que hablaba me sangraban los oídos y estaba deseando que se le escapara alguna expresión en inglés. Algunas veces, la voluntad no lo es todo.

LA PLAYA DE LOS AHOGADOS (6d10)

Una buena definición de esta película sería decir que es una obra artesanal. Con ello me refiero a que la historia de esta investigación policial que Domingo Villar guioniza a partir de su propia novela está narrada con una extensa corrección, Gerardo Herrero, director prolífico pero carente de grandes obras en su haber, filma con mano firme y Carmelo Gómez está muy convincente como inspector encargado del caso. No hay ningún reproche que destacar, nada malo que estropee la ficción, pero tampoco nada que la resalte demasiado. 
Ni la historia es arrebatadora, ni la dirección impresionante ni las interpretaciones emocionan. No es, por poner una comparación odiosa, una Isla Mínima del 2015. 
La playa de los ahogados narra como en un pueblecito pesquero del litoral gallego aparece un cadáver con todo el aspecto de corresponder a un suicida. El forense de la Policía, sin embargo, apuntará más bien a un asesinato torpemente camuflado y el inspector Leo Caldas tendrá que escarbar en las sombras del pasado hasta descubrir una turbia verdad.
Un argumento, como pueden ver, muy cinematográfico, al abrigo de las novelas negras (y sus correspondientes adaptaciones) tan de moda últimamente que provienen de los países escandinavos, y con el que el tono gris, frío y sobrio de la región gallega va que ni pintado.
No hay grandes figuras de la interpretación más allá del mencionado Carmelo Gómez y un caracterizado Antonio Garrido, lo cual por un lado da un punto de rareza al film, con voces a la que uno no está acostumbrado, de marcado acento (o directamente hablando en gallego), pero que, curiosamente, ayuda también a hacer más verosímil la cosa, otorgando un toque de credibilidad y realismo muy acertado.
En definitiva, interesante propuesta, agradable de ver y con un suspense calmado pero efectivo, que no va a aportar nada nuevo al género ni probablemente lo pretenda pero que tampoco molesta en ningún momento.

viernes, 9 de octubre de 2015

REGRESIÓN (7d10)

Decía Alejandro Amenábar que, cuando se estaba inspirando para escribir el guion de esta película, algún de sus referentes era La semilla del diablo. Y precisamente con esa película de Polanski (con su traducción al español, al menos), junto con el hecho de que esté inspirada en hechos reales (cosa que se advierte al principio del film), comparte uno de los principales problemas: el título es ya de por sí un gran spoiler, una pista demasiado evidente para que, quien sepa un poco del tema, se pueda adivinar el desenlace de la historia.
Puede que la clave esté en que, tal y como comentaba sobre El desconocido, Amenábar no busque una trama de giros sorprendentes ni desconcertar demasiado al espectador, sino explicar una historia que bien podría haber sucedido realmente (está inspirada, no textualmente basada, en la realidad) apoyándose más en el drama y en la psicología de los personajes que en la simple sorpresa. Aunque tampoco esto es exacto, ya que el protagonista (un siempre excelente Ethan Hawke) apenas nos es definido a pinceladas, no permitiéndonos conocer nada de su vida que pueda ayudarnos a definirlo mejor. Así, Regresión parece más un falso film documentalista que narrativo.
¿Significa esto que Regresión sea una mala película? Ni mucho menos. La historia es interesante, el suspense está bien construido y la dirección es magnífica. También los actores están de nota, con una sufrida Emma Watson que si bien precisa de pocos registros para su personaje los representa con solvencia.
¿Dónde está, pues, el problema de la película? ¿Por qué la han criticado despiadadamente por donde quiera que haya pasado? La clave hay que buscarla en el nombre del director, ni más ni menos. Si analizamos la película simplemente por sus valores cinematográficos no sería justo tacharla de floja (me parecen alucinantes las comparaciones que han hecho con telefilmes de sobremesa de medio pelo), pues como película funciona perfectamente, incomoda y acongoja cuando lo pretende y deja una incómoda sensación de mal rollo en el cuerpo tras su visionado. Y todo esto está muy bien si la comparamos a películas como Libranos del mal o the Babadock, películas interesantes pero pequeñas en su concepción. Pero es que estamos hablando de Alejandro Amenábar. Se supone que es ya uno de los grandes, un maestro del suspense, que ha triunfado cuando ha cambiado de género (y su Oscar así lo demuestra) y que se ha atrevido a tantear las películas de gran presupuesto (y yo soy la que defiendo la arriesgada y poco convencional Ágora). Y eso le obliga a jugar en ligas mayores, teniendo que compararse con El Exorcista, La profecía o su propia Los otros. Y ahí es cuando se le pueden poner pegas al film.
Las sectas satánicas no son tema recurrente en el cine de misterios (que no de terror, como alguno podría pensar), así que es de agradecer que Amenábar nos muestre esta historia como ejemplo de algo terriblemente habitual a principios de los noventa en los Estados Unidos y que no es demasiado conocido por estos lares. Con tintes casi policíacos, la película nos describe como la joven Angela Gray denuncia ante el cura del pueblo los abusos sexuales a los que la somete su padre, el cual –para sorpresa de todos- se confiesa culpable, y la posterior investigación del detective Bruce Kenner, convencido de que hay mucho oculto tras estos abusos y descubriendo un culto satánico que llegará a poner en peligro su propia vida.
Efectiva y efectista, puede que fuerce un poco la situación, obligando al espectador a dejarse llevar y creer sin muchas preguntas lo que le están contando. Pero ello no impide que la atmosfera envolvente sea magnífica y que, si somos ajenos a los hechos reales, nos dejemos llevar por la trama hasta que las pequeñas mistas en forma de migajas que Amenábar nos ofrece nos desvelen la auténtica verdad.
Regresión es una buena película, que nadie lo dude. Simplemente, no es la mejor de Amenábar. Y tras seis años sin dirigir y con el aliciente de regresar al género en el que mejor se desenvuelve se esperaba más de él. Esto, y no otra cosa, es el gran pecado de la película. Y es injusto condenarla por las expectativas más que por su calidad.
Otro tema, del que ni Amenábar ni nadie perteneciente a la creación artística del film tienen responsabilidad alguna, es la vergonzosa campaña que algunos cines están haciendo de cobrar un euro extra “por todo el morro” para ver esta película. Es algo que se va a extender durante los primeros diez días de exhibición y que sí me invitan, no ya a recomendar no verla en cines, sino a esperar a que pasen esos días (es decir, los dos fines de semana inminentes a su estreno) para hacerlo. No sé si es una decisión tomada por los exhibidores o por la distribuidora (que curioso, es de Warner), pero esta práctica abusiva no va a hacerle ningún bien al film y no hace más que confirmar alguna de mis pataletas en forma de comentario del mes. Con decisiones como esta van a dar la razón a los que siguen diciendo que el cine es caro…

jueves, 8 de octubre de 2015

EL DESCONOCIDO (8d10)

Dirigida por Dani de la Torre en lo que supone un magistral debut en la dirección cinematográfica de este gallego formado en el mundo de la televisión y escrita por Alberto Marini (guionista de la también inquietante Mientras duermes y a punto de debutar también como director –ver próximamente mis comentarios sobre el festival de Sitges- con Summer Camp) El desconocido podría definirse a groso modo como una mezcla entre la inquietante pero algo falta de ritmo Última llamada (aquella con Colin Farrell pegado todo el metraje a una cabina telefónica) y la adrenalítica Speed (la primera, que la segunda fue un churro), aunque ver a Luis Tosar casi toda la película sentado en el asiento del conductor de su coche puede recordarnos también a la sobrevalorada Locke con Tom Hardy.
Carlos es un directivo de banca que comienza su jornada como un día cualquiera: llevando a los niños al colegio, malas caras con su esposa y llamadas telefónicas que adelantan su horario laboral. Pero todo cambia cuando al subir al coche con sus dos hijos recibe una llamada en un móvil que hay en el interior del vehículo advirtiéndole que están sentados sobre una serie de bombas que detonarán si no accede a traspasar una importante cantidad de dinero a una cuenta del desconocido que da nombre a la película. Un chantaje en toda regla, vamos.
A partir de ahí el personaje al que da vida Luis Tosar deberá lidiar con toda una serie de circunstancias (la necesidad de localizar a su mujer para autorizar el traspaso de dinero, la impaciencia lógica de los niños a la que se suma posteriormente una preocupante herida del chaval, la intervención de la policía…) para lograr satisfacer los deseos de su misterioso interlocutor antes de que decida hacerle volar por los aires.
Sin pretender ser una metáfora política, algo hay en la historia de crítica social, estando el escándalo de las Preferentes y otras artimañas no muy loables por parte de entidades financieras puestas en tela de juicio. Precisamente ese es uno de los grandes aciertos de un guion (sin demasiados alardes en forma de giros argumentales, algo que quizá lastre un poco a la historia) que permite el lucimiento de un colosal Luis Tosar que consigue emocionar con su interpretación pese a la ambigüedad de su personaje, invitando en todo momento al debate: ¿es Carlos al final víctima o villano? No es este un truco de guion, sino una premisa para que cada uno saque sus propias conclusiones.
Pero, insisto, no es de esto de lo que va la película. Es un simple macguffin, una excusa para contextualizar una historia que en realidad es un thriller angustiante y claustrofóbico, un canto de amor al cine de Tony Scott (al que va dedicado el film) o John Frankenheimer. Sacando brillante partido a los cuatro millones de presupuesto y dando vida  a la cidad de A Coruña (innegable protagonista secundaria del film), De la Torre desfruta imitando el cine de acción americano con espectaculares persecuciones, grandes despliegues policiales, helicópteros y explosiones. Casi como Michael Bay, pero en bueno. Bueno, ¿he dicho imitando? Pues casi mejorando. Ya le gustaría a muchas superproducciones de allí tener el ritmo y el virtuosismo con las cámaras aquí demostrados.
El desconocido podría llegar a rozar la perfección sino fuera por una ligera linealidad en cuanto a su argumento. Cierto es que Marini no pretende serpentear mucho con giros que dejen boquiabiertos al espectador centrándose más en la angustia creciente de los protagonistas, pero se le podría haber sacado algo más de chicha al personaje que interpreta Javier Gutierrez (¡cómo ha cambiado la vida de este actor su interpretación en La Isla Mínima!) mientras que hay alguna insinuación respecto a cierto abogado amigo de su mujer que acaba difuminándose. Nimiedades que no llegan a impedir que la película sea tan disfrutable (o habría que decir mejor tan poco disfrutable, pues te mantiene todo el rato con el corazón en un puño) y de la que no puedo criticar ni su espectacular final (lo digo porque he leído por ahí que es lo peor del film, cosa que no comparto).
Tosar es, junto con Javier Cámara y alguno más, uno de los más grandes actores españoles de la actualidad, y lo demuestra acaparando toda la responsabilidad de la película, protagonizando la mayoría de los planos y demostrando una extensa variedad de registros sin apenas poder utilizar el lenguaje corporal por razones obvias. Toda una lección actoral en un papel que era todo un desafío y del que pocos podrían salir airosos.
A su alrededor, la también debutante Paula del Río le sabe dar réplica con una descarada frescura, mientras que Goya Toledo, Elvira Mínguez y Fernando Cayo completan el reparto de una gran película que seguro estará muy presente en las principales categorías de los premios Goya correspondientes a este año.
Un aplauso por el prometedor debut de Dani de la Torre. Habrá que seguirlo muy de cerca.

lunes, 5 de octubre de 2015

IRRATIONAL MAN (8d10)

Decir que en los últimos años (o quizá incluso en lo que llevamos de siglo) en cine de Woody Allen ya no es lo que era no es revelar nada nuevo. Lejos queda la fuerza y el poderío del autor de Annie Hall, Manhattan o Hannah y sus hermanas, agotados quizá por el simple desgaste de un autor a punto de cumplir los ochenta años y con el exigente ritmo de trabajo de estrenar con impecable puntualidad una película por año.
Es por ello que debemos olvidarnos ya de aquellos primeros tiempos de gloria y dejar de lado las comparaciones imposibles para centrarnos en los últimos años del cineasta en los que ha demostrado una extraña irregularidad, capaz de títulos brillantes como Midnight in Paris (2011) o Blue Jasmine (2013) con otros más decepcionantes como A Roma con amor (2012) o Magia a la luz de la luna (2014). ¿Será quizá que el Allen actual destaca especialmente en los años impares?
Como para demostrar esta absurda teoría Irrational man es uno de sus títulos “buenos”, con un guion sencillo pero interesante y unas excelentes interpretaciones (cosa que no sorprende demasiado teniendo en cuenta que el reparto está encabezado por el agotador Joaquin Phoenix –no tengo ningún problema con este actor, pero sí con la mayoría de personajes que suele interpretar- y la siempre brillante Emma Stone), donde incluso los secundarios más fugaces están a un gran nivel. Parece ser que, en contra de lo que algunos opinan, Allen sí es un buen director de actores.
En esta ocasión, además, sorprende el estilo visual del neoyorquino, muy aficionado a colocar la cámara en el encuadre más correcto y dejar que sea la historia quien lleve el tempus de la narración. En Irrational man hay planos ciertamente estimulantes y una sugerente fotografía, mucho más entregada a los espacios abiertos de lo habitual en él. Es como si recuperásemos al Allen director además de tener al habitualmente efectivo Allen guionista).
La historia parte, como no podía ser de otra manera, de un personaje atormentado, un inteligente, culto y autodestructivo profesor de literatura que precisamente por su tono sombrío y fracasado terminará atrayendo a una colega de la universidad (Parker Posey) y a una alumna. Esta vez, los conflictos mentales del protagonistas no serán tratados, como era de esperar, por ningún psicoanalista o similar, sino por un amigo más fiel (a la par que traicionero) como es el alcohol.
Nada nuevo bajo el sol: historia simpática (que no cómica) sobre un aparente triángulo amoroso como pretexto para profundizar en los temas preferidos de Allen, como el deseo, la inseguridad, el sexo… Sin embargo, un inesperado giro argumental convierten esta (aparente) tragicomedia romántica en una especie de thriller donde (pese a recordar por momentos a la magnífica Misterioso asesinato en Manhattan) Allen hace propuestas nuevas, adentrándose en terrenos más oscuros donde el instinto asesino (disfrazado de una retorcida justicia divina), la moral y la culpa se interponen en la historia de nuestros tres infelices protagonistas.
 Aun sin ser un cambio drástico en su filmografía (no me veo yo al Allen actual haciendo ciencia ficción –algo de ello hubo ya en El dormilón- o repitiendo en el terreno de los musicales, como Todos dicen I love you), Irrational man es un paso más (y son ya cuarenta y cinco) en la carrera del artista en la que, lejos de estancarse (y títulos olvidables como Todo lo demás, Si la cosa funciona  o Conocerás al hombre de tus sueños me hacían temer hace unos años que ya lo había hecho) es capaz de reinventarse ligeramente y buscar nuevas propuestas para contar cosas diferentes sin salirse de su universo particular, aprovechando para homenajear, una vez más, a Dostoyevski, y sin renunciar a su conocida pasión por el jazz.
Irrational man es, al final, una comedia negra donde destaca un humor tan inteligente como sutil (no hay chistes evidentes, como en la anterior Magia a la luz de la luna), cuya gracia se encuentra más en la conclusión de los acontecimientos que en el desarrollo de los mismos y que, en realidad, resulta ser una fábula tremendamente pesimista alrededor de unos personajes a los que no llegas nunca a amar ni a odiar, sino todo lo contrario.
Me reconcilio de nuevo (como cada dos años) con Allen, quien ya tiene preparada su siguiente película (de la que finalmente se ha caído Bruce Willis) y al que incluso le ha sobrado tiempo para adentrarse en el mundo de la televisión. Este judío de Brooklyn nacido bajo el nombre de Allan Stewart Konigsberg parece tener cuerda para rato. Y yo que me alegro…

HITMAN: AGENTE 47 (4d10)

Permítanme que les describa el arranque de Hitman: Agente 47: un tipo duro, de rostro pétreo y parco en palabras, persigue a una muchacha con la aparente intención de asesinarla sin que ella sepa porqué. De repente, un desconocido aparece de la nada para salvarla in extremis y le dice que debe confiar en él si  quiere sobrevivir (por lo visto el tipo quiere asesinarla por algo relacionado con su padre) y se produce una intensa persecución que termina con la pareja detenidos en una embajada y el asesino imparable entrando en ella en su búsqueda. Cambien la palabra padre por la palabra hijo y la embajada por una comisaría y se encontrarán con un calco casi textual del primer Terminator, de James Cameron. Luego hay un giro totalmente previsible que distancia ambas películas (incluso las escenas del asesino caminando a cámara lenta parecen calcadas), pero ya es tarde para evitar la sensación de que estamos ante una película que no va a destacar precisamente por lo elaborado de su guion.
¿Y qué es, pues, Hitman: Agente 47? Pues una tontería ligera llena de acción y espectacularidad, con dos tipos duros dándose de tortas todo el rato, una chica mona que termina yendo al final de dura también y adrenalíticas peleas y persecuciones. Un simple pasatiempo veraniego (sí, se ha pasado de fecha, lo sé) para disfrutar con unas palomitas y olvidar casi al instante.
¿Ofrece Hitman: Agente 47 lo que promete? Pues siendo sinceros, sí, lo ofrece. El problema es que es tan poquito lo que promete que no se si debemos conformarnos con ello.
Y es que la película es entretenida, desde luego, pero toda la historia, así como las interpretaciones, son tan, pero tan, justitas que uno no puede evitar pensar que no se han tomado muy en serio esta segunda versión del popular videojuego que el desconocido Aleksander Bach ha dirigido a partir de un libreto escrito por el mismo tipo que ya escribiese el primer (e ignorado) Hitman de 2007.
Hitman: Agente 47 no es una secuela, sino una nueva versión con ingenuas pretensiones (como demuestra su escena postcréditos) de convertirse en saga que sin llegar a ser mala está totalmente carente de alma. No es cuestión de compararla con las grandes películas de agentes secretos que hemos visto este año (el Agente 47 no llega a la suela de los zapatos ni a Ethan Hunt, ni a Napoleon Solo ni, mucho menos, a Harry Hart/Galahad, y aún nos queda por disfrutar del último Bond, apenas en un mes), pero es que no está siquiera a la altura de las clásicas producciones de consumo rápido del galo Luc Besson, que es en la liga a la que debería aspirar.
Y es que el principal problema de Hitman: Agente 47 es el de carecer de un actor con un mínimo de carisma que pueda ayudar a simpatizar con el personaje. Rupert Friend (insípido ya en su poco exigente papel en la serie Homeland) no tiene ni de lejos la presencia de tipos como Jason Statham o Liam Neeson, y eso limita ya desde el principio el éxito de la función. Además, alguien (no sé si es culpa del actor, el director o el guionista) parece no entender al personaje al que definen como un ser incapaz de sentir: ni miedo, ni amor, ni nada, cuando la expresión del actor en todo momento va en otra dirección. Quizá pueda servir la peliculilla esta para valorar más a un intérprete mucho más valido de lo habitualmente reconocido como es Schwarzenegger que en sus respectivos Terminator daba toda una lección de lo que es expresar sentimientos sin perder la exigida imperturbabilidad.
Pues eso, peliculita de tiros y peleas imposibles para pasar el rato sin tirar cohetes. O quizá es que, simplemente, los cohetes tengan la mecha mojada. Quien sabe…

Y DE REPENTE, TÚ * (3d10)

Judd Apatow pertenece a esa generación de cineastas americanos que, como los hermanos Farrelly, irrumpió en el nuevo siglo con un estilo de humor de sal gruesa que, guste más o menos, logró revitalizar un género que parecía adormecido después de la época dorada que vivieron las comedias románticas de principio de los noventa.
Pero, como los Farrelly, la mala leche y el gamberrismo parece haberse diluido con los años, suavizando sus maneras hasta el punto que los toques más bestias de sus comedias parecen metidos con calzador de manera poco afortunada.
Esto sucede con Y de repente, tú, cuya premisa argumental nos presenta a una chica habituada a seguir los clichés masculinos más cafres (juerga toda la noche, desenfreno etílico y sexo de una sola noche) cuya aparente originalidad desaparece en cuanto se establece el inevitable conflicto romántico para derivar en una comedia simplona y algo cursi totalmente convencional y sin demasiada gracia.
Apatow, más centrado en producir comedias a sus amigos que en dirigir, se muestra aquí torpe tanto a la hora de mover la cámara, con elipsis fallidas y ritmo desacertado, como en la traslación de un guion escrito por la protagonista que no funciona como debe no sólo por seguir unos esquemas prefijados de una forma tan lineal que todo es suficiente previsible sino porque la mayoría de los gags no funcionan. Claro que tampoco es todo culpa suya. La elección de los actos no es que ayude demasiado. Amy Schumer, humorista televisiva pero totalmente falta de experiencia para el cine, poco aporta a un personaje que parece más pensado para clásicas como Jennifer Aniston o Katherine Heigl. Lo mismo sucede con su partenaire masculino, Bill Hacer. Ambos son poseedores de un Emmy, pero se muestran incapaces de sostener el peso de la película.
En comedia el lenguaje corporal y facial es muy importante y no soy capaz de apreciar en ningún momento que quieren decirme estos dos actores. Ni siquiera la caracterización de sus personajes es la adecuada. Sigo tratando de averiguar si Apatow habla sobre una tía buena con problemas de identidad o si la protagonista es un patito feo a la que hay que descubrir su belleza interior. Tampoco sé si él es un torpe y patético hombrecillo o un cirujano respetado y de fuerte personalidad. Todo depende de la escena en cuestión.
Sólo Brie Person, una actriz que está pidiendo una gran oportunidad a gritos (y quizá Kong: Skull Island lo sea), aporta algo de frescura al film.
En definitiva, comedia muy flojita a la que ni los desaprovechados cameos activan, aburrida y aconsejable tan sólo para los más incondicionales de Apatow. Si es que queda alguno...

lunes, 28 de septiembre de 2015

AMERICAN ULTRA (5d10)

American ultra es un curioso experimento, una extraña mezcla entre una comedia de corte independiente con el aroma de un blockbuster de lo más palomitero.
Es por ello que resulta extraño que haya sido estrenada comercialmente en cines justo un par de semanas antes de que comience Sitges cuando es una propuesta que podía haber tenido mucha más resonancia pasando antes por un festival de semejantes características.
Dirigida por Nima Nourizadeh (director de esa “cosa” llamada Project X) y con guion de Max Landis, American ultra es una gamberrada, un divertimento alucinógeno que introduce a una pareja de losers en una desconcertante intriga de conspiraciones y asesinatos. En cierto modo, algo tiene que me recuerda a la divertida The Guest, de Adam Wingard, aunque quizá American ultra peque en determinados momentos de tomarse demasiado en serio a sí misma.
Al menos sirve para confirmar que Kristen Stewart, vista recientemente en las magnífica Viaje a Sils Maria, se has librado definitivamente del estigma de Crepúsculo y puede avanzar recorriendo su propio camino en Hollywood mientras Jesse Eisenberg puede aspirar a registros más diversos que los personajes alojados e introvertidos que lo lanzaron a la fama, como en Bienvenidos a Zombieland, 30 minutos o menos o sobretodo La red social, permitiendo respirar aliviados a todos los fans de DC que no terminaban por verlo encarnando al malvado Lex Luthor.
American ultra destaca además por sus secundarios, como un Topher Grace que desde que decepcionará como Eddie Block en Spider-Man 3 se ha tenido que conformar con interpretar papeles de poca enjundia, John Lequizamo, tan pasado de vueltas como de costumbre, o los veteranos Connie Britton y Bill Pullman.
Quizá falta algo de imaginación en algunas secuencias de lucha, pero el resultado final es más que digno, resultando ser una tontería de lo más entretenida y aceptable, sin más pretensiones que ver a unos tipos que podrían haber salido de Superfumados para terminar perdidos en la saga Bourne. Más distraída que original resulta tan fácil de digerir como de olvidar al poco tiempo.

EL CORREDOR DEL LABERINTO: LAS PRUEBAS (7d10)

Hace un par de años El corredor del laberinto fue un éxito inesperado. Incluida dentro de la moda del cine YA (young adult) y planteada como el inicio de una saga a la sombra de Los juegos del hambre, se trataba de la adaptación literaria de la trilogía escrita por James Dashner que Wes Ball dirigió con Dylan O’Brien (recién salido de la serie Teen Wolf).
Posiblemente el secreto del éxito fuese el rehuir del estigma de Crepúsculo no incluyendo en la trama ningún triángulo amoroso que despiste de la historia principal mientras que el argumento es, a priori, más maduro que Harry Potter y sus imitaciones. Además, El corredor del laberinto nació con una modestia y falta de pretensiones que le permitieron superar a proyectos nacidos con más ambición como la saga de Percy Jackson o, sobretodo, la fallida Los juegos de Ender. Es por ello que está secuela ha sido recibida con ganas, más si tenemos en cuenta que ya está confirmada la tercera y definitiva entrega que, nadando a contracorriente, no usará ese truco tramposo y hasta indignante de dividir la última película en dos para tratar de recaudar el doble (la aburrida Insurgente es la última que se ha subido al carro).
La principal cualidad de la película (e imagino que esto es mérito de las novelas) es que no repite el esquema del título anterior, siendo el Laberinto del título algo del pasado y avanzando en la trama, aunque tras los créditos comprobamos que se han planteado más preguntas que respuestas que deberán satisfacerse sí o sí en el tercer capítulo de la serie.
Thomas, Theresa y el resto de los supervivientes de la primera parte parecen estar a salvo junto a los supervivientes de otros laberintos, aunque como ya se intuía en el epílogo de aquella las cosas no son lo que parecen y la organización CRUEL tendrá muchas cosas por las que responder, incluyendo el propio pasado de Thomas.
Posiblemente El corredor del laberinto: las pruebas no supere a su antecesora, principalmente por perder la originalidad de aquella en favor de una serie de subtramas que nos pueden recordad a mil películas anteriores, pero saber mezclar en una historia juvenil secretos empresariales, mundos postapocalípticos, zombies y guerrillas con rebeldes armados, y hacerlo con efectividad es mérito suficiente para aplaudir una película que a la postre resulta ser sumamente entretenida.
Repiten actores (junto a O´Brien siguen Kaya Scodelario, Patricia Clarkson, Thomas Brodie-Sangster, Ki Hong Lee, Dexter Darden y Alexander Flores) y director, a los que se añaden Aidan Gillen (el popular Meñique de Juego de Tronos), Barry Pepper y Lili Taylor, así como los menos conocidos Jacob Lofland, Rosa Salazar y Giancarlo Esposito .
A poco que se cumplan las expectativas el año que viene se cerrará una saga que puede convertirse en una pequeña joyita dentro del cine de entretenimiento, sin pretender ilustrar con grandes discursos revolucionarios como en los casos de las obras de Suzanne Collins o Veronica Roth, sino limitándose a ofrecer un relato de secretos y supervivencia muy interesante y fresco.