lunes, 12 de agosto de 2013

PACIFIC RIN (5d10)

Entrados ya de lleno en el calor de agosto, época de blockbusters estivales, se entrena por estos lares (en los USA lleva ya más de un mesesito en cartel) Pacific Rin, la última creación de Guillermo del Toro que para muchos es la película palomitera del año y para otros muchos una chufla en toda regla. ¿En qué extremo me encuentro yo? Pues como suele ser habitual en mí, esquivando los puntos más radicales y concediéndole un merecido aprobado pero poco más.
Del Toro es un gran creador (tanto como director, guionista o diseñador), y por eso su implicación en el proyecto hace que el resultado final baje su nota, ya que se espera mucho más del genial mejicano que deslumbró con El espinazo del Diablo, El laberinto del Fauno o incluso en las dos Hellboys (la segunda claramente más personal que la primera). Y es que la película, un proyecto suyo que lleva años tratando de llevar a la gran pantalla (dicen que los bocetos en los que se basan los monstruos parten de dibujos suyos que realizó con solo cinco años) es, de partida, una solemne tontería. Los que la definían como un Godzilla versus Transformers dieron en el clavo, con la salvedad de que Del Toro filma mucho mejor que Michael Bay pero no destroza con tanta maestría como Roland Emmerich. La película nos cuenta (muy vagamente) la invasión extraterrestre de una raza a la que llaman Kaiju, cuya principal novedad es que no vienen del espacio exterior, sino de un portal interdimensional que hay en las profundidades marinas. La única solución que se les ocurre a los humanos para hacerles frente es la construcción de los Jaeger, unos robots gigantescos que interactúan en unión mental con sus pilotos (deben ser dos quienes lo manejen, cada humano utilizando un lado del cerebro, sí, en serio). Pasan los años y el gobierno decide cancelar el proyecto Jaeger, pero el almirante Stacker Pentecost (Idris Elba, el Heimdall de Thor), un tipo que creció viendo demasiados episodios de Mazinger Z (que eso son claramente los Jaeger, incluyendo el popular “fuego de pecho”) ha mantenido el proyecto activo por su cuenta (¿y eso quién lo paga?) y se prepara para una ofensiva final contra los aliens, empleando para ello los últimos cuatro Jaeger útiles y reclutando al prota de la peli, Raleigh Becket (Charlie Hunnam, al que creo que no conocen ni en su casa), traumatizado por la muerte años atrás de su hermano y copiloto Yancy (Diego Klattenhoff, el “amigo” del prota de Homeland –y, sobretodo, de su mujer- y actor más reconocible del film, aunque la palma a los diez minutos de peli) y a Mako Mori (Rinko Kikuchi, a la que parece que en su casa sí conocen, pero de ahí no pasa), más traumatizada aún por los fantasmas de su pasado con los Kiaju. Hasta aquí la historia, con un par de toques dramáticos cuando se descubre el pasado de Mako y algún detallito muy mal dramatizado de Pentecost y los apuntes de humor del dúo dinámico formado por los científicos del equipo, Newton y Gottlieb (Charlie Day y un ridículo y sobreactuado Burn Gorman) y la aparición obligada de los amiguetes de Del Toro, a saber: Ron Perlman y Santiago Segura. El resto: más de hora y media de puñetazos, golpes, destrucción y más puñetazos.
Del Toro filma muy bien, ya lo he dejado claro, y esto es lo único que hace que se pueda disfrutar de la película, además, claro está, de unos efectos especiales increíbles. Solo por ello, y el hecho de que nos encontremos ante una película de entretenimiento sin más pretensiones, ya debería bastarme, pero no es así. Y es que demasiadas cosas chirrían aparte del guion como para dejarme seducir por la simple espectacularidad. Y por encima de todas ellas la permanente sensación del terrible “esto ya lo he visto”.
Intentaré enumerar unas cuantas pegas:
Después de todos los años que pasan de lucha, y con lo terribles que son los Kiaju, no entiendo que la Tierra no esté totalmente destrozada ya. A ver si al final va a resultar que es tremendamente fácil acabar con ellos, con Jaeger o sin ellos.
Con  todo el dinero invertido en unos efectos especiales de miedo (y una realización calmada, no alternando los movimientos frenéticos y borrosos con la cámara lenta de Transformers), ¿por qué todos los combates son de noche o bajo el agua? Al final el resultado es el de siempre, no se ve nada claro.
Como me pasó con AfterEarth, me resulta ridículo que se invierta en un proyecto tan mastodóntico como los Jaeger para que al final la solución sea liarse a puñetazos (apenas hay un par de descargas y los ya mencionados proyectiles de pecho).
Por otro lado la historia podría haberse contado perfectamente con, al menos, media hora menos. Tanta pelea y destrucción repetitiva, como en El hombre de Acero, termina por aburrir, y los elementos dramáticos que hay por medio no son suficientes para empatizar con los protagonistas.
Y por útimo, el final, simple y calcado al de otro blockbuster muy reciente. Y ya os aviso que no puedo reprimirme de contároslo, así que aquí va un spoiler de los gordos. Advertidos quedáis:
Para vencer, la solución tomada es detonar una bomba nuclear al otro lado del portal interdimensional (¿os suena?). Para ello un Jaeger lo atraviesa con la bomba a cuestas y la hace detonar al otro lado, ante la mirada perpleja de los bichos (¿seguro que no os suena?) y cerrando así el portal, pero en el último momento el piloto logra escapar y volver a cruzar al lado terrestre (que sí, que os tiene que sonar) –hago aquí un inciso: no lanzan antes la bomba porque no es posible atravesar el portal si no van acompañados de un Kiaju, ya que la grieta reconoce su ADN; ¿por qué entonces sí pueden los protagonistas atravesarlo sólos de regreso?-, aunque nos hacen creer que está muerto para sorprendernos con su recuperación milagrosa (pues no, no es Iron man en Los Vengadores, ¿de dónde sacáis esa idea?).

Poco de Del Toro se reconoce al final, aparte del original diseño de los Kiaju que, por otro lado, no terminan por resultar tan aterradores como deberían, ya que les encuentro un punto grotesco e irreal, ese punto Del Toro que tan bien funcionaba como los habitantes del fantástico mundo del Fauno o los extraños seres de Hellboy II pero que aquí me sobra totalmente, mientras que los Jaeger tienen demasiados referentes de cosas ya vistas, desde los mencionados Mazinger Z (incluso la acción transcurre en Kioto) o Transformers hasta Acero Puro o El gigante de Acero, sin ir más lejos.

3 comentarios:

  1. ¿¿La idea se la han copiado de los vengadores?? No me habia dado ni cuentaaa.... ¿¿Y por qué todos los portales se cierran a base de bomba atómica??

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  2. Para los amantes del Kaiju Eiga (como yo), un 10. Fantasía, acción y humor en sus márgenes.

    Han seguido la linea de Evangelios, es la única que se han podido copiar

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