Plan de fuga es otro thriller de atracos español, y ante su
estreno uno no puede evitar preguntarse si no se está empezando a abusar ya un
poquito del tema. Después de Al final del túnel, Cien años de perdón o incluso cosas más dispares como El mundo es nuestro, la nueva película
de Iñaqui Dorronsolo invitaba a pensar que iba a ser otra más del montón, y si
encima tenía entre sus protagonistas a Luis Tosar y Javier Gutiérrez,
excelentes siempre pero quizá demasiado omnipresentes últimamente, pues peor
todavía.

Víctor
es un delincuente especializado en atravesar tabiques de acero que es
contactado por una banda organizada que pretenden dar un gran golpe sin saber
que la policía los tiene vigilados. A partir de ahí, los giros son constantes,
con algunas sorpresas más imprevisibles que otras, que funciona con bastante
perfección pese a que la subtrama romántica no llegue a fluir con suficiente
naturalidad.
Plan de fuga huye del prototipo de peli de atracos convencional, y
de su mayor virtud se puede encontrar también su principal defecto. Tan
preparados nos tienen con el atraco que se supone mueve la trama que este tarda
demasiado en llegar, haciendo que por momentos la película parezca naufragar.
Así, cuando al final llega, es demasiado tarde para reconducir la acción, precipitando
el film hacia terrenos más tópicos y menos sorprendentes, por más que el
desenlace final logre desconcertar y funcione bastante bien.
Aun
con sus defectos, Plan de fuga aspira
a cambiar un poco las convicciones del género y solo por ello y por el trabajo
de Hernández la película, que en ningún momento llega a aburrir, ya merece la
pena.
Plan de fuga no es, ni de lejos, la mejor película de atracos de
la historia, pero quizá su problema es que, después de tantos años (décadas,
más bien) pegando palos al cine español, ahora nos hemos vuelto muy exigentes.
Y es que tampoco podemos pedir que todo sean Islas Mínimas, ¿no?
Valoración:
Seis sobre diez.
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