Curiosa, espectacular y visualmente hipnótica película de animación, Loving Vincent supone un hito en el cine por su articular concepción. Creada por más de cien artistas que pintaron a mano cada fotograma, la película recrea a la perfección el estilo pictórico del pintor holandés Vincent van Gogh mientras el argumento recrea, a modo de thriller detectivesco, sus últimos días de vida y las extrañas circunstancias que rodearon a su muerte.

En el fondo, el argumento es un poco lo de menos, y si bien ayuda a conocer un poco las interioridades del artista (aunque nada comparable a lo que se puede llegar a conocer en títulos como El loco del pelo rojo), lo verdaderamente impactante es el modo en que está filmada. De hecho, es la primera vez que se realiza una película mediante semejante proceso, y ya por ello, dejando de lado el argumento algo insuficiente, ya debe ser considerada como una obra maestra.
Loving Vincent, como su propio título ayuda a intuir, es una carta de amor hacia la obra del pintor, una oda al arte y una propia obra de arte en sí misma. Una maravilla visual que se debe ver casi por obligación y a la que sólo se le puede poner el pero de su duración, ya que superada la primera hora de metraje el ojo comienza a acostumbrarse a los cuadros y la sensación de maravilla comienza a desvanecerse.
Como sea, una película impresionante e imprescindible.
Valoración: siete sobre diez.
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