La
recomendación de este mes proviene de Isa, una compañera de trabajo que se
extrañó mucho de que no la hubiese visto y me instó a hacerlo, asegurando que
no me iba a defraudar. Desde luego que conocía de antemano la película, aunque
en su momento no me interesara demasiado (y no porque sea de los que recelan
del cine español, bien lo sabéis). Así que en el comentario de hoy no solo
hablaré sobre la película sino también sobre por qué no la vi en su momento,
pese a que por ello deba incluir algún spoiler, un spoiler que, dicho sea de
paso, viene propinado por la propia distribuidora.


Aquí
la película se frena y retrocedemos al momento en que Belén y Adrián, felices y
enamorados, se despiden de Barcelona para embarcarse en su aventura colombiana.
Se vuelve a contar de nuevo la misma historia, esta vez desde el punto de vista
de la desaparecida, muy Fincher todo, logrando una sensación de incertidumbre y
suspense muy efectivo que me podría haber apasionado. Si no hubiese visto
primero el tráiler, claro.

El
reparto, casi limitado a los tres protagonistas, encaja perfectamente en la
función, en plena escalada al estrellato de Clara Lago (por esta época ya era
una cara conocida gracias a Los hombres
de Paco) pero aún tendría que saborear las mieles del éxito de Tengo ganas de ti y, sobre todo, Ocho apellidos vascos) y una Martina
García correcta, aunque (no nos engañemos) su presencia se debe más a ser una
cara bonita que a una interpretación prodigiosa. Uno de los mayores aciertos
del film es, sin duda, la participación de Quim Gutiérrez, un actor que no
suele ser santo de mi devoción tiene una
mirada oscura que aquí va de perlas para invitar al espectador a dudar sobre si
tiene algo que ver o no con la desaparición de Belén.
Lamento
profundamente no haber podido ver la película sin el destripamiento argumental
al que fui sometido, por lo que no avanzaré más revelando si hay finalmente
presencia fantasmal o no, y reservándome el último (aunque algo forzado, me
habría gustado más que la película hubiese terminado diez minutos antes) giro
argumental.
Con
todo, los realizadores no tienen ninguna culpa del desaguisado del tráiler, y
la película, valorada de manera independiente, es interesante y atrapa al
espectador desde su inicio, manejándolo a su antojo y sin permitirle tener
claro conocimiento de si está ante una historia romántica, dramática o de
terror, pero haciéndole disfrutar igualmente.
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