Entregado
en diversas ocasiones a criticar a las distribuidoras por el abuso que comenten
con total impunidad contra el espectador encareciendo, estrenando tarde y mal
sus películas, impidiendo las rebajas de precios que muchos cines proponen u ofreciendo unos doblajes tan lamentables (o
en ocasiones si ofrecerlos siquiera) que no hacen más que dar la razón a los
que defienden la V.O., toca esta vez criticar a los exhibidores, incluyendo a
aquellos a los que en ocasiones he elogiado por diferentes motivos.

De
un tiempo a esta parte se está poniendo de moda en muchas películas incluir una
escena postcréditos al final de la misma. ¿Sabéis de lo que hablo, no? En
ocasiones se trata simplemente de una especie de epílogo que va después de los
créditos principales (aquellos que antiguamente iban al principio de la
película y que suelen ser visualmente llamativos) y antes de los créditos
finales (las típicas “letras” blancas que ascienden por la pantalla con un fondo
negro), y que se da apenas unos minutos después de la finalización del film
(argumentalmente hablando). En otros casos, la escena de marras está situada al
final de todos los créditos, justo antes de que aparezcan los nombres de los
dobladores.


Recuerdo
la primera vez que me perdí una escena final. Fue en X-men: La decisión final. Salí del cine al encenderse las luces y
no fue hasta que la película salió en DVD que pude descubrir que el profesor
Xavier (o al menos su conciencia) seguía vivo.

No
voy a exigir (no puedo, más bien) que las salas de los cines permanezcan a
oscuras durante los (en ocasiones) interminables créditos finales de una
película, pudiendo resultar incluso peligroso para la mayoría de la gente a la
que le importan un pepino y se quieren ir a toda prisa de la sala (es curioso:
los que más se quejan de lo caro que es el cine son los que suelen saltarse una
pieza musical por la que también han pagado), pero creo que se debería tener
una consideración con las películas en las que hay escenas finales. No pido la
oscuridad total pero sí al menos una luz lo suficientemente tenue para poder
apreciar lo que pasa en pantalla. ¿O es que esa escena última no está incluida
en el precio?
Este
comentario va destinado a los exhibidores que constantemente se quejan de que
cada vez va menos gente a los cines:
“Señores
distribuidores: todavía quedamos unos cuantos fieles a la dulce oscuridad de
las salas que sabemos que el cine hay que disfrutarlo en pantalla grande y en
compañía de desconocidos a los que, por espacio de hora y pico, nos agermane
una película. Así que, por favor, cuídennos un poco. O si no, resultará que la
disminución de clientes no sólo será culpa de la piratería. Algo de culpa
también pueden tener ustedes. Déjennos disfrutar de la película hasta el final.
Gracias.
“
No hay comentarios:
Publicar un comentario