Hace apenas una semana se estrenó una de esas comedias americanas descerebradas y sin sentido pero con mucha gracia, Noche de juegos, de la que alababa el humor blanco y poco soez que tenía. Pues bien, #Sexpact es junto lo contrario. Bajo una premisa argumental correcta aunque algo simplona todo parece una excusa para que Kay Cannon, productora y guionista de la saga Dando la nota, debute como directora del modo más banal posible.

Es esto un leve consuelo para un film cuyas mayores gracias, a la hora de la verdad, consisten en ver a Cena metiéndose cosas por el culo o atrapado unto a Barinholtz en incómodas situaciones de absurdo calado sexual. Claro que también son estas escenas las que más carcajadas provocaban en la sala, así que al final todo depende de puntos de vista y gustos artísticos.
#Sexpact es burda y vulgar, pero es precisamente lo que busca y hace, por ello, las delicias de cierto tipo de espectador, seguramente más identificado con la trama de los torpes padres que con la de las adolescentes, demasiado tópicas también y cuya obsesión por los selfies, el wasap y los filtros de Instagram sin duda harán que la película envejezca bastante mal.
Recomendada solo para amantes de los pedos y la sal gruesa.
Valoración: Cuatro sobre diez.
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