sábado, 19 de febrero de 2022

Visto en Netflix: TÁCTICAS EN EL AMOR

Cuando algo se pone de moda es inevitable verse bajo un aluvión de productos relacionados con el tema en cuestión. A nivel audiovisual parece que hay dos conceptos que se imponen por encima de todo lo demás (y que según quien se incline por uno o por otro dirá mucho de su forma de ser, más allá de sus influencias generacionales). Me estoy refiriendo a las producciones coreanas por un lado y las turcas por otro.

Hablo hoy del segundo caso, ya que se acaba de estrenar en Netflix Tácticas en el amor, una comedia romántica que bien podría estar protagonizada por Jennifer Lopez, Emma Stone o la chiquilla de turno si no fuese porque los escenarios nos muestran las zonas más lujosas de Estambul o, como en este caso, Capadocia, y que demuestran el origen de la misma.

Efectivamente, Tácticas en el amor es una comedia al uso que sigue a pies juntillas los esquemas del cine americano, sin avergonzarse ni pedir perdón por ello. Hay, de hecho, homenajes a clásicos (también generacionales, por cierto) como Desayuno con diamantes o Ghost e incluso en un par de situaciones que atufan a tópicos se hace el comentario de «es como en las pelis», teniendo claro cuáles son sus propias limitaciones.

La historia es bien sencilla: una joven diseñadora que, de forma anónima, triunfa con un blog llamado precisamente como la película apuesta con sus amigas a que es capaz de enamorar a cualquier tipo con las tácticas que proclama, mientras que un mujeriego publicista apuesta con sus amigos a que es capaz de tener una relación con una chica y conseguir que ella se enamore de él. Lógicamente, el azar los va a unir y… Bueno, si habéis visto más de dos películas de este tipo ya sabréis como termina todo.

No hay nada novedoso en la película, ni se puede hablar de interpretaciones portentosas. De hecho, hay momentos en los que parece que estemos viendo un episodio de Love is in the air o cualquier serie del estilo, en la que todos son muy guapos y guapas, y Estambul luce de lujo. Sin embargo, está hecha con una gracia y una simpatía que, al igual que cualquiera de las películas en las que se inspira, consigue que su visionado sea muy agradable y que, pese a saber el desenlace desde el minuto uno, pueda llegar a emocionar.

Por eso, pese a sus carencias y limitaciones, la película funciona muy bien y cumple sus objetivos, siendo ideal para los seguidores de este género y demostrando que algunas historias no necesitan doscientos episodios para ser contadas.

 

Valoración: Siete sobre diez.

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