Vamos
a ver, ¿qué puede salir de juntar al popular personaje televisivo creado por Nickelodeon
con el reciente galardonado con el Goya honorífico? Simplemente, una
genialidad.

Bob Esponja, un héroe fuera del agua no pretende llegar a lo más profundo de nuestros
corazones con una elaborada y sentida historia, ni contiene una moralina
descarada con la que machacar los cerebros de los niños. De hecho, los méritos
de la película se hallan en el sentido homenaje al absurdo más absoluto, al cúmulo
de la estupidez y el surrealismo proponiendo una apuesta que, si uno es capaz
de aceptarla, resulta entusiasmante. Esforzándose lo justo para dar coherencia
a los tres formatos que aúna (animación clásica, animación 3D por ordenador e
imagen real), la película contiene todos los elementos que uno puede buscar en
una película de este personaje, desde un Fondo de Biquini como nunca antes se
había visto hasta el espíritu colaboracionista (y traicionero a la vez, así es
la lógica de esta película) de los secundarios habituales.
Bob Esponja, un héroe fuera del agua es demencial, fresca, divertida y caótica, capaz de consensar
en una historia en principio tan clásica como el robo de la fórmula secreta de
la Burguer Cangreburguer, viajes en el tiempo, escenas postapocalipticas,
colisiones galácticas, equipos de superhéroes y seres milenarios de poder
cósmico. Y a un pirata, por supuesto.
Evitando
ser, como sucede en otras adaptaciones de series animadas, un simple episodio
alargado, la película puede no pasar de ser un simple producto de
entretenimiento pasajero que no dejará un profundo poso ni será recordado en el
futuro, pero aun así consigue ser una gamberrada muy divertida que hará las
delicias a los incondicionales de la serie.
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