martes, 3 de marzo de 2015

EX MACHINA (8d10)

Resulta interesante adentrarse en esta película sin saber nada de ella, ya que el visionado anterior de su tráiler podría no solo revelar demasiado (cosa inevitable en la mayoría de avances de ahora) sino hacernos creer que la película va por otros derroteros más fantasiosos o trepidantes.
Pese a su buen (aunque mínimo) reparto y su lujosa ambientación, Ex machina es en realidad una película pequeñita, de esas en las que la originalidad de la idea y los recovecos de su guion debe primar ante la calidad de sus efectos visuales y que, por ello, me remiten a títulos recientes como The Signal o Orígenes, por más que argumentalmente no tenga nada en común con ellas.
De hecho, ha sido definida como la EVA americana (curioso que por una vez sean las cosas al revés de lo acostumbrado), y algo de cierto puede haber, aunque la historia que nos ocupa ahora es mucho más absorbente y compleja y no se pierde en derroteros melodramáticos como le sucedía al título de Quique Maíllo.
Ex Machina cuenta la historia de Caleb, un programador informático anónimo y anodino (convincentemente interpretado por Domhnall Gleeson) que gana un concurso organizado en su empresa cuyo premio consiste en una semana de vacaciones en la lujosa casa que Nathan (el cada vez más de moda Oscar Isaac), el dueño de la empresa y uno de los más importantes magnates informáticos del mundo, tiene en un entorno espectacular, en el corazón de una zona montañosa rodeada por frondosa vegetación y cascadas interminables. Todo este paraíso verde contrasta con la fría sofisticación del interior (la gran parte de la edificación se encuentra bajo tierra) donde Caleb descubre que el verdadero objeto de su estancia allí consiste en descubrir los grandes avances que Nathan ha logrado en el terreno de la inteligencia artificial y, mediante una serie de entrevistas con el ser artificial de rasgos femeninos denominado Ava (la sueca Alicia Vikander, a la que se vio recientemente en El séptimo hijo) , llegar a concluir si el ingenio es capaz de pensar por sí mismo en una versión algo tramposa del test de Turing.
Con un arranque algo lento e incluso desconcertante, el espectador se ve atrapado, como el propio Caleb, en un universo claustrofóbico y desconcertante, con más preguntas que respuestas, y ante el desafío de enfrentarse a un ordenador en un confuso juego de seducción donde realidad y ficción se pueden confundir con facilidad y nada puede llegar a ser lo que parece a simple vista.
Es en su segunda mitad cuando las piezas van tomando sentido y la película termina de atraparnos por completo, resultando perturbadoramente cautivadora y ofreciendo un nuevo punto de vista al, por otra parte, manido tema de la inteligencia artificial.
Con rasgos casi teatrales (solo hay cuatro personajes principales, los tres mencionados y una sirvienta oriental que ni siquiera comparte el idioma de los demás), Ex machina plantea los límites de la tecnología, imaginando el momento en que la inteligencia artificial sea también sinónimo de los sentimientos artificiales  preguntándose si, una vez aceptados esa inteligencia y esos sentimientos, si deben seguir siendo considerados artificiales o si tiene derecho la máquina a considerarlos como suyos propios.
Reflexiva e inteligente, no creo tampoco que Alex Garland, el inventor de todo esto, pretenda crear un profundo debate sobre los peligros de los avances informáticos, sino más bien basarse en ellos para crear un divertimento muy entretenido y sencillo, un puzle sobre personas solitarias en busca de un reconocimiento personal y sentimental del que siempre han carecido. Garland debuta aquí como director después de haber escrito la novela La playa y los guiones de, entre otras, 28 días después, Sunshine y Dreed) y lo hace francamente bien, invitando a que lo tengamos muy en cuenta de cara al futuro.
Alejándose conscientemente de las obligadas leyes de la robótica de Asimov, Ex Machina se labra su propio camino consiguiendo una película casi redonda con una puesta en escena tan sencilla que sorprende que llegue abarcar tanto.


No hay comentarios:

Publicar un comentario