El
primer trimestre del año es, cinematográficamente hablando, temporada de
premios. En Hollywood ya se han entregado los Globos de Oro y los diversos
sindicatos gremiales van organizando sus respectivas ceremonias de manera que
los Oscar sean el gran colofón. Y en España no íbamos a ser diferentes.


Pues
no, la cruda realidad es que no solo no han sabido dar con la tecla adecuada
estos dos humoristas, sino que su edición ha sido posiblemente el peor de la
última década. Ha sido tan aburrida que ni siquiera se puede hablar de
bochorno. Simplemente bostezos, sopor e incredulidad ante sus insistentes
apariciones totalmente carentes de gracia. Solo la intervención de Cristina
Castaño y Paquita Salas, que ni mucho menos ha sido para tirar cohetes, lograba
dibujar alguna sonrisa entre el respetable. La cara de incredulidad de Maribel Verdú
hacia un ¿chiste? dirigido hacia su persona lo resume todo.


Mientras
tanto, en una gala con claro mensaje feminista (pronunciado, curiosamente, por
las mujeres, con mínimas excepciones como algún chiste facilón de la mano de
Santiago Segura), resultó curioso que un premio (el de mejor corto de
animación) fuese a recaer en un homenaje a la figura de Woody Allen, uno de los
que está en entredicho por supuestos abusos sexuales en América.
Pasaba
la interminable velada y solo se rompía la rutina con la designación como mejor
película iberoamericana a Una mujer
fantástica, The Square fue la
mejor europea y Muchos hijos, un mono y
un castillo el mejor documental. Y, por supuesto, Tadeo Jones 2 se llevó el de mejor película de animación, pero
viendo la competencia tampoco es que sorprendiera mucho.
En
el apartado interpretativo hubo al fin algo de animación, cuando El Autor confirmó su favoritismo en este
terreno y se alzó con los premios a mejor actriz de reparto para Adelfa Calvo y
mejor protagonista para Javier Gutiérrez. También el de mejor actriz
protagonista para Nathalie Poza estaba cantado. Y entre el público, nominados
ilustres como la pareja Javier Bardem/Penélope Cruz que competían por Loving Pablo y los protagonistas de La librería, Emily Mortimer y Bill Nighy,
quedándose con un palmo de narices. Igual que las tres nominadas femeninas que
defendían La llamada.

Y
hubo sorpresa, vaya si la hubo. Pero no la que se podría llegar a esperar. Ha
sido La librería, que hasta ahora
solo se había hecho con el premio al mejor guion adaptado, quien hizo el
doblete, consiguiendo el reconocimiento a la dirección de Isabel Coixet y coronándose
como la mejor película.
Al
final, el ranquin dirá que Handía se
llevó diez estatuillas, y Estiu 1993
y La librería tres cada uno, pero los
verdaderamente importantes, película, dirección y guion (en este caso adaptado)
fueron a parar al film de Isabel Coixet. Y eso la convierte en la gran
triunfadora de la noche y, por extensión, del año.
Y
yo, sin haber visto todavía Handía ni
El autor, me alegro de ello. Pese a
sus muy buenas intenciones y sensibilidad, el film de Carla Simón me parece muy
inferior al de Coixet o, puestos a comparar, incluso que la estimulante y
divertida La llamada o la angustiante
Verónica.
Aunque
para angustiante, el paso de Reyes y Sevilla por la gala. Espero que no vuelvan
a repetir jamás. Y si lo hacen, es posible que ese año no haya comentario de la
ceremonia en el blog. Mi sueño vale más que su humor…
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