jueves, 16 de abril de 2020

Visto en Netflix: INCREÍBLE PERO FALSO

Hoy os traigo una película de hace ya unos años, pero que he descubierto a través del catálogo de Netflix y tengo la sensación de que puede ser desconocida para muchos.
Se trata de Increíble pero falso, film escrito y dirigido por Ricky Gervais (que también la protagoniza) y Matthew Robinson y de la que no tenía ninguna referencia. De hecho, estaba convencido de que era una producción llegada directamente a Netflix, pero la aparición de Philip Seymour Hoffman me ha indicado su antigüedad y, tras buscar un poco, he comprobado que se estrenó en España en abril de 2010 (¡anda que no ha llovido desde entonces!).
El argumento recuerda un poco a una de las películas más divertidas de Jim Carrie, Mentiroso compulsivo, pero puesta del revés. Si en aquella, el protagonista se veía obligado a decir siempre la verdad, en Increíble pero falso nos encontramos con un mundo utópico donde la humanidad entera habla siempre con verdades, careciendo de cualquier tipo de filtro, hasta que un guionista en horas bajas descubre el poder de la mentira y pasa de ser un fracasado insignificante y anónimo a una estrella mediática.
La carrera de Ricky Gervais me recuerda un poco a la de Seth MacFarlane, cada uno a un lado del charco. Ambos empezaron empleando un humor corrosivo y gamberro, pero parece que, a medida que han disfrutado de las mieles de Hollywood se han ido amansando. Así, Increíble pero falso es una comedia divertida con algún momento más o menos hiriente (la conversión del protagonista en un falso profeta), sacando punta a ciertas reflexiones sobre el mundo audiovisual, a la iglesia o a la sociedad del bienestar, pero al final todo se reduce en una comedia romántica bastante blanca que funciona bien pero a la que no hay que exigirle demasiado.
Tiene gracia, por eso, descubrir la gran cantidad de actores reconocibles que pasan por ahí, más allá del protagonismo de Jennifer Garner y Rod Lowe. Junto al ahora maldito Louis C.K. y a Jonah Hill podemos jugar a descubrir los cameos (fugaces algunos) de gente como Tina Fey, Edward Norton, Jason Bateman o el mencionado Philip Seymour Hoffman.
En resumen, comedia simpática que funciona como tal pero que no ahonda lo suficiente en la sátira social que podría haber llegado a ser. Correcta como entretenimiento y muy adecuada para sacar una sonrisa en estos días tediosos en los que quizá no busquemos mucho más.


Valoración: Seis sobre diez.

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