Después de presentarse en el festival de Sundance, Netflix se quedó con los derechos de distribución de está película pensando quizá en lo bien que les fue con la anterior obra de la directora Dee Rees, pues Mudbound fue un gran éxito de crítica y reportó las cuatro primeras nominaciones a los Oscar de la plataforma.

El caso es que pese a un comienzo algo interesante, con la periodista a la que da vida la Hathaway investigando en Centroamérica para ser relegada a seguir de cerca la posible reelección de Reagan. Fustrada, la chica se reencuentra con su padre viéndose ayudada a colaborar en un caso de tráfico de armas que la llevará de nuevo al centro del nuevo continente. Algo rocambolesco y que, en pantalla, resulta tan poco creíble como irrisorio y donde Anne Hathaway no logra dar la talla. O más bien no logran sacarla el valor que sabemos de sobra que tiene, pues ni resulta creíble como periodista de acción ni como damisela en apuros. Y desde luego, la combinación de ambos roles resulta totalmente artificial.
No voy a hacer hincapié en los recovecos del guion para evitar los spoilers, tan solo diré que a medida que el metraje avanzaba la historia me parecía cada vez más aburrida hasta lograr terminarla más por pura inercia que otra cosa. Ni siguiera el supuestamente sorprendente giro final me logró inspirar lo más mínimo.
En fin, una decepción. No es que esperara gran cosa del film, pero sí algo de entretenimiento ligero. Pero no llega ni siquiera a eso.
Valoración: Cuatro sobre diez.
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