martes, 21 de diciembre de 2021

Visto en Disney+: EL ÚLTIMO DUELO

Pese a haberse estrenado en cines con críticas sensacionales, el fracaso de taquilla en Estados Unidos precipitó que su permanencia en las salas fuese efímera, demostrando una vez más que la única esperanza para las arcas de productoras y distribuidoras (para bien y para mal), recae en la actualidad en los grandes blockbusters (y tan poco todos, que por cada Spiderman hay varios Escuadrones Suicidas).

Ahí encontramos claramente la cara y la cruz de esta película y, por extensión, del propio Ridley Scott. Las diferencias entre el rendimiento económico y la calidad del film, algo que, en menor medida, está pasando también con La casa Gucci, con la que Scott debería celebrar su gran año y que, por los motivos comentados, apenas han llegado a coincidir en cartela ambos films.

Con El último duelo ya disponible en Disney+, es momento de recuperar uno de los mejores films del año, que aúna un trabajo visual impecable con unas grandes interpretaciones. La película supone, por un lado, el retorno de la unión como guionistas de Matt Damon y Ben Affleck (apoyados aquí en Nicole Holofcener), tras la gloria alcanzada con El indomable Will Hunting, aunque el protagonismo recae en esta ocasión en el propio Damon y Adam Driver, dejando a Affleck en un rol secundario pero muy divertido.

Inspirada en una historia real, la película narra la frágil amistad entre dos escuderos en la Francia medieval, componiendo una epopeya de ambición y venganza que se complica definitivamente cuando se torna un triángulo amoroso, siendo el personaje de Driver acusado de violar a la esposa del de Damon, una también sensacional Jodie Comer. Para entender bien lo que realmente sucede, la película está narrada desde los tres puntos de vista de los implicados, pecando quizá de falta de sutileza Scott (puede que la única pega del film) al subrayar más de lo necesario cuál de las versiones es la más fiel a la realidad.

En el fondo, no estamos ante tres puntos de vista totalmente contrapuestos, sino de percepciones, pequeñas sutilezas en ocasiones, que ayudan a definir a lo largo de la película la personalidad de los personajes y que presenta, además, la diferente lectura entre los pensamientos de la época y los de la generación de #metoo. De hecho, esta misma película vista hace apenas un par de décadas dejaría un regusto diferente, preguntándonos si hay realmente algún villano real en la historia o si todo de trata de puntos de vista e interpretaciones, algo que hoy en día no cabe en ninguna cabeza. Así, todo gira en torno a subrayar el rotundo mensaje del «no es no» sin que, por ello, resulte una película panfletaria o moralista. De hecho, las escenas de acción son brutales y nada amables y la espectacularidad de las batallas iniciales, así como el duelo al que hacer referencia el título conllevan una carga de violencia y suciedad que retratan muy bien la época a la par que el buen estado de forma de Scott, director que ya ha viajado a esa época con asiduidad.

Rematando la faena con unas interpretaciones de muy alto nivel, tanto en el enfrentamiento constante entre Damon y Driver (sin olvidar nunca a un Affleck que sabe componer un personaje pasado de vueltas sin caer nunca en el exceso interpretativo) como en la fragilidad de Comer, el juego de los puntos de vista no hace sino acentuar esa gran labor interpretativa, ensalzando aún más la película.

En fin, un gran título injustamente maltratado que se puede recuperar en stremming, una gran noticia aunque se vaya a echar mucho en falta la majestuosidad de una pantalla gigante para disfrutar mejor del barro y la sangre que empapaba todo en el medievo.

 

Valoración: Nueve sobre diez.

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