domingo, 26 de diciembre de 2021

Visto en Amazon Prime: CELEBRITY BAKER OFF ESPAÑA

Se me hace raro comentar un reality por aquí, pues no soy precisamente defensor de ese formato concreto. De hecho, la única vez que habréis podido leerme sobre el tema fue a raíz de La isla de las tentaciones en su tercera temporada, que debo reconocer que, vista como si de una ficción televisiva se tratase (y de hecho, de eso más o menos se trata), me consiguió enganchar. Otra cosa es que no vuelva a acercarme a otra edición ni con un palo, haciendo buena la expresión «una y no más, Santo Tomás».

Por otro lado, tampoco soy muy amigo de los programas de cocina, que tan de moda se han puesto últimamente y que, en una u otra variante, proliferan en casi todos los canales en abierto.

No sé bien qué es lo que me incitó a acercarme a Celebrity Baker off España, la versión patria de un formato de la BBC que ya tuvo un pequeño escarceo en Cuatro pero en modo anónimo. Quizá fue la disparidad de sus concursantes, que a diferencia de los bodrios propios de Mediaset, en esta ocasión contaba con famosos de verdad, en una colección de nombres tan variopinta que lograba aunar a cantantes como Chenoa o Soraya, actores como Andrés Velencoso, Pablo Rivero o Adriana Torrebejano e incluso figuras del deporte como el futbolista Joan Capdevila o el árbitro Iturralde González, ambos ya retirados. O puede que sea el hecho de que, perteneciendo los derechos a Amazon Prime Video, no tuviera que avanzar en el concurso al ritmo impuesto por la emisora, sino que con todos los episodios disponibles (diez en total) yo mismo podía marcar mi propio ritmo.

El caso es que me animé a tantear el terreno y quedé francamente sorprendido. Podría decirse que estamos ante un reverso de Master Chef, centrando en el mundo de la pastelería, que cambia la presión y competitividad de aquel (muy en boga últimamente a raíz del trágico desenlace de Verónica Forqué) por un sorprendente y muy divertido buenrollismo que se extiende entre los concursantes y termina por contagiar al espectador.

Presentado por Paula Vázquez y Brays Efe y con los chefs Frédéric Bau y Clara Pérez Villalón como jurado, el concurso nos traslada hasta las preciosas ruinas del convento de Los Claustros de Aylló, en Segovia, donde doce famosos deberán competir para hacer dos postres por semana y evitar su eliminación hasta una final a tres que, contra pronóstico, ha resultado verdaderamente emocionante.

Así, alternando unas recetas deliciosas y los problemas para conseguir llevarlas a cabo (hornos que no funcionan, batidores compartidos, falta de tiempo) con el buen humor de los participantes, que consiguen que haya una química tan especial como aparentemente imposible entre personajes como la estrambótica youtuber y actriz Esty Quesada (alias «soy una pringada») con la expolítica Esperanza Aguirre. O alternar la seriedad y rigor del pianista y escritor James Rhodes con la absurda locura de Yolanda Ramos (la última participación es la de la influencer paula Gonu, la más irrelevante del programa).

En fin, que el invento les ha salido muy bien. La temporada se devora en un suspiro y el humor y la emoción se alternan para convertirlo en algo tan apetecible como los postres que preparan. Totalmente recomendable.

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