Con
enero en pleno ecuador, Hollywood comienza a revolucionarse en forma de galas,
ceremonias y desfiles donde los artistas lucirán palmito y competirán por ser
los más glamurosos y divinos de la muerte mientras sus películas se coronan
como las grandes triunfadoras (o perdedoras) del curso pasado. Se coronan,
digo, a modo de premios honoríficos pues ya sabemos todos que los premios
reales que más celebran los estudios son en forma de ingresos en taquilla, y
ahí ya está todo más que decidido.
Si
por el lado económico los grandes títulos del año han sido sin duda Las Tortugas Ninja y Los guardianes de la Galaxia (aunque ha
habido por ahí otras cosillas como Transformers:
la era de la extinción, El Hobbit: la
batalla de los cinco ejércitos y Maléfica)
estaba claro que ninguno de estas películas iban a rascar nada en cuanto a
grandes premios se refiere (dejando de lado los correspondientes al apartado
técnico, por descontado), por la parte más académica a priori parecía que
habían dos títulos destinados a destacar por encime de los demás: Interstellar de Christopher Nolan y Perdida de David Fincher. Y aunque ambas
han cosechado grandes críticas y cuantiosos dividendos han sido sin duda las
dos grandes ausentes en la terna de los grandes premios, con Rosamund Pike como
única esperanza para salvar la papeleta. Y ya con la simple lista de los
nominados a los Globos de Oro se podía empezar a intuir por donde iban a ir los
tiros.

Se
suele decir (aunque muchos lo odien) que los Globos de Oro son la antesala de
los Oscars, y si bien tal afirmación no corresponde a ninguna regla matemática
si es cierto que son un buen baremo para intuir por donde van a ir los tiros
(no en vano los premios se conceden apenas unos días antes de desvelarse las
nominaciones a los Oscars).

Algo
parecido se podría decir con respecto a la dirección, haciendo pensar que se pudiera
repetir el caso del año pasado en que el premio de mejor película y el de mejor
dirección correspondió a dos films diferentes.

Esto
es, a groso modo, un primer vistazo a la temporada de premios que nos espera y
que concluirá a lo grande con los Oscars
del día 22 de febrero y que, como el año pasado, será comentada en directo por
el Panda Cinéfilo, este año, además, vía twitter. Con más de un mes por
delante, tiempo habrá de analizar las ausencias y las nominaciones
innecesarias, tema en el que no quiero entrar a valorar todavía porque, como es
menester por estos lares, no hemos podido disfrutar de muchas de las películas.
De las ocho nominadas a mejor film, sin ir más lejos, cuatro permanecen aún sin
estrenar (aunque mañana mismo la cosa empezará a arreglarse). Con la esperanza
de poder haberlo visto todo (¡ja, qué iluso!) antes de la noche de la ceremonia
os invito desde ya a hacer vuestras apuestas.
¿Tenéis
ya un favorito?
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