Tres
son las películas con la presencia de Woody Allen estrenadas en España en el
2014 (aunque dos de ellas llevaran más de un año esperando turno para tener un
hueco en las salas) y es curioso que sea precisamente la más ajena al propio
Allen la que mejor recupere el espíritu y las características más destacadas
del cine de este peculiar autor.

Alice
es una joven y atractiva parisina que ve cómo pasa el tiempo sin encontrar el
amor de su vida, cosa que tampoco parece preocuparle demasiado (a diferencia de
su familia, empeñada en encontrarle pareja). Tal y como en Sueños de un seductor el protagonista entablaba conversaciones
imaginarias con Bogart, Alice mantiene animadas charlas con su gran ídolo,
Woody Allen, el cual, desde un enorme poster que decora su habitación, le
aleccionará sobre la vida ye l amor.
Lellouche
recupera para la ocasión diálogos del propio Allen repartidos a través de sus
muchas películas, constituyendo una especie de fiesta homenaje donde la química
entre la pareja protagonista (Alice Taglioni y Patrick Bruel) resulta imprescindible
para el buen funcionamiento de esta comedia con todos los tics propios del
humor galo pero con clara inspiración hollywoodiense.
Tan
previsible como cabría esperar, la película se disfruta con alegría y contiene
una sorpresa (o quizá no lo es tanto) final como aplaudido fin de fiesta.
Una
nueva oportunidad para disfrutar con una amena comedia francesa sin más
pretensiones que la de ayudarnos a soñar y, de paso, homenajear a uno de los
grandes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario