Película
de animación española que viene precedida por el anterior gran éxito de sus
creadores: Las aventuras de Tadeo Jones,
y eso precisamente puede ser su gran problema.

Pues
bien, no he tenido ocasión de ver todavía la versión patria del célebre
personaje concebido por Spielberg y Lucas, así que me considero limpio de todo
prejuicio y capaz de esquivar cualquier tipo de comparativa con la susodicha
cinta.
Atrapa la bandera es una magnífica película que si bien bebe de muchas
fuentes (su influencia más destacable, al menos en el primer tercio de
película, es claramente el Space Cowboys
de Eastwood) sabe aunar sus muchos referentes con brillantez, logrando una aventura
sólida, emocionante y, sobretodo, muy divertida.
Sin
olvidar que estamos ante una película para niños que no se ruboriza por
insistir en uno de los mensajes más manidos del género (la importancia de la
familia por encima de todas las cosas), al verla no pude evitar que me viniera
a la mente las palabras de Cristopher Nolan para justificar la existencia de Interstellar alegando que añoraba la
épica de las películas sobre el espacio de antaño en las que se miraba hacia el
cielo mientras se soñaba con descubrir nuevos mundos. Bajo ese concepto, Atrapa la bandera refleja con mucha
mejor eficacia la parte más mágica e idealista de la carrera espacial que el
propio film de Nolan (de algo así se suponía que pretendía ir ese pastiche mal
titulado Los Cuatro Fantásticos, si
me permiten la pullita), mostrando una competición contrarreloj con destino la
Luna entre los buenos (representantes de
la humanidad -así, sin complejos- en un toque de realismo que recuerda a films
como Apolo XIII) y los malos (la
vertiente más fantasiosa, con una nave que parece prestada por algún villano de
comic).
Atrapa la bandera cuenta las historias paralelas de tres chavales cuya
máxima prioridad en la vida es vencer en una versión sofisticada y acuática del
juego de atrapa la bandera y de un magnate empeñado en demostrar que el hombre
nunca ha pisado la luna (referencia a esa clásica leyenda urbana, cameo de
Stanley Kubrich incluido), lo cual supondría, por encima de todo, un fuerte
golpe a la fe y la esperanza de la humanidad (insisto con esa intención
constante de comparar la aventura espacial con la magia de hacer los sueños realidad).
Ambas historias se entremezclarán cuando el padre de uno de nuestros
protagonistas sea elegido para comandar una nueva expedición al satélite en la
que demostrar la realidad de ese primer viaje, aunque las cosas no serán para
nada fáciles…
Con
una calidad gráfica excepcional, la película está repleta de guiños que
facilitan una complicidad constante con el chaval protagonista, mientras que la
combinación de humor y acción está bien medida, consiguiendo que la película
esté a la altura de los otros dos estrenos infantiles del verano: Los Minions y Del revés, aunque desde luego sus pretensiones sean mucho más
modestas que la inteligente y reflexiva obra de Pixar.
Atrapa la bandera no es perfecta en su argumento y obliga a verdaderos
saltos de fe a los espectadores más adultos (¿por qué hay trajes espaciales de
talla infantil? ¿de dónde sale la enorme base lunar del villano?), pero al
final este es un producto destinado a los niños y ellos, sin duda, se lo van a
pasar pipa. Y los demás también, ¡qué caramba!
Atrapa la bandera sí es, como deseaba Nolan, una de esas películas que
te invitan a mirar hacia el cielo y soñar. Y lo consigue, además, haciéndote reír.
Dejemos las comparaciones para otro día.
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