Cada poco tiempo se estrena una comedia francesa que se supone es récord de taquilla en el país galo, y en el caso de Alibi.com parece que se trata directamente de la más taquillera el año.

Con toques de comedia absurda y cafre, muy al estilo de las de Judd Apatow, la historia tiene un ritmo tan frenético y repleto de gags que casi no dan respiro al espectador de meditar sobre lo absurdo que es todo, y con un gamberrismo muy fuerte (me parecen excesivas algunas de las bromas en torno al perro de la protagonista) y un par o tres de chistas escatológicos que me sacaron de la película, el resto es suficientemente tonto y ridículo como, por lo menos, invitar a reírse de todo y de todos y lograr abstraerse del mundo y sus problemas durante una hora y media.
Por eso, poco importa al final que los actores sean algo limitados, los personajes muy absurdos y el director muy plano. Todo vale si al final ofrece ni más ni menos lo que promete, humor de sal gruesa y cero inteligencia pero efectivo y cumplidor.
Alibi.com puede ser muchas cosas, pero, desde luego, no es ningún engaño. Tampoco se podía esperar otra cosa. Y el baile de Nathalie Baye o la canción de Nawell Madani ya casi compensa el visionado.
Valoración: Cinco sobre diez.
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