martes, 13 de mayo de 2014

MALDITOS VECINOS (5d10)

Poco podíamos esperar de una película que se promociona como: "de los tipos que trajeron Juerga hasta el fin". Los que me conozcáis ya sabréis que pienso de esos bodrios adolescentes cuyo único mérito es buscar quien dice la ordinariez más gorda o hace la guarrada más grande. No obstante, y pese a la participación de Seth Roger como protagonista, la presencia de un director como Nicholas Stoller, acostumbrado a comedias de medio pelo pero no exageradamente burdas (ahí están Paso de ti o Eternamente comprometidos) abría la puerta a un rayo de esperanza.
El argumento no da para mucho: Rogen y Rose Byrne interpretan a un matrimonio con una niña pequeña que descubren que se han hecho adultos a su pesar, y cuando reciben como nuevos vecinos a una hermandad universitaria acostumbrada a desfasantes fiestorras con la música a tope hasta altas horas de la madrugada se declara una guerra entre ellos, por más que en su fuero interno envidien esos años de locura y desenfreno.
Así,  es fácil imaginarse las estupideces que se van a suceder, los chistes de penes y tetas y la apología al alcohol y las drogas. Y sin embargo, algo bueno he podido sacar de esta película que me ha impulsado a aprobarla (justito, eso sí), aparte del hecho obvio que tal sucesión de absurdeces propicia que, por pura estadística, alguno haga gracia.
Por un lado está el aspecto interpretativo, pues mientras Rogen se limita a hacer lo de siempre y Byrne (por si alguien no la recuerda es la Moira de X-men: primera generación y lo pasa fatal en las dos partes de Insidious) parece sentirse demasiado actriz como para esforzarse mucho en esta película, por el lado de los descerebrados me ha sorprendido el buen hacer de Zac Efron (ya lo hizo en A cualquier precio, al final haremos algo de provecho con este antiguo chico Disney) y tampoco desentona nada Dave Franco, uno de los magos de Ahora me ves... que a poco que se esfuerce superará en carisma a su hermano James. Pulula también por ahí algún otro rostro conocido, como Lisa Kudrow o Christopher Mintz-Plasse, pero eso ya es harina de otro costal... mientras que la actriz que interpreta al bebé Brittany está para comérsela.
El segundo punto a favor es su madurez final. No es que una película como ésta deba tener un mensaje de fondo para funcionar (yo mismo me he quejado a veces cuando pretenden vendernos una comedia gamberra y terminan endulzando la cosa y quedándose cortos) pero lo cierto es que Seth Rogen ya tiene una edad para ejercer eternamente de inmaduro alocado en este tipo de películas que normalmente tildaría de basura y me parece una novedad que la conclusión final sea que ellos son los que hacen lo correcto y los universitarios los que están echando a perder su vida. Que una película para adolescentes de hormonas alborotadas te refleje lo maravilloso de la paternidad, la vida en pareja y lo que podríamos definir como costumbrismo me parece, cuanto menos, diferente.
Al final falta algo de mala baba y originalidad, por supuesto, pero si nos atrevemos a ver un film de estas características mejor que nos conformemos con lo poco bueno que pidamos rascar.

Menos da una piedra...

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