Hasta
el año 2012 Joss Whedon era considerado por la gran mayoría como el creador de Buffy Cazavampiros y poco más. Eran
apenas un puñado de frikis los que lo elogiaban por la serie de culto Firefly o por su contribución como
guionista en la colección de comics de X-men.
Pero llegó ese glorioso 2012 y su leyenda friki aumentó al producir y
coguionizar La cabaña del bosque y
rompió taquillas y puso el mundo a sus pies con Los Vengadores.

Mucho ruido y pocas nueces es una nueva revisión de la divertida obra de
Shakespeare con la originalidad de estar ambientada en la actualidad pese a
respetar el texto clásico del autor británico. Así, resulta difícil no hacer
una buena película, siendo el texto en que se basa uno de los más divertidos de
la literatura cuyos hirientes diálogos se mantienen frescos y ágiles en la
actualidad.
Resulta
inevitable no tener en la memoria la magnífica adaptación de Kenneth Branagh de
1993 con un espectacular reparto, pero no da pie a la comparación (contra la
que saldría perdiendo, desde luego), pues esto no es más que un pasatiempo de Whedon que tampoco es que realice grandes
alardes con la cámara y en la que nos encontramos con Clack Gregg (el agente
Coulson de Marvel), Amy Acker y Fran Kranz (recién salidos de La Cabaña en el bosque), Nathan Fillion
(actualmente triunfa con Castle pero
ya estuvo en Firefly), Reed Diamond
(de la serie Dollhouse, también de
Whedon, en la que coincidía con Kranz) y Alexis Denisof (salido de Ángel, el spin-off de Buffy Cazavampiros y que se ha paseado
también por Dollhouse e incluso Los Vengadores).
Lo
dicho, un entretenimiento simpático y fiesta de reencuentro para viejos amigos.
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