Las
comedias americanas que transcurren alrededor de la celebración de una boda son
casi un subgénero por sí mismas. En Mesa 19, la pretensión es hacer una película de corte indy sobre un grupo de
inadaptados que terminan coincidiendo en la misma mesa durante una ceremonia,
una mesa destinada a los marginados, a esos invitados por compromiso que los
novios piensan que si deciden no aceptar la invitación, mejor.

Desconozco
si el estilo de las ceremonias nupciales americanas distan mucho de las
españolas, aunque por lo visto en el cine no lo parece. Sin embargo, no logro
entender cómo funciona la que aparece en la película, si el baile es antes de
la cena, cuando se hacen los brindis, cuando el pastel, cuánto dura… Durante la
celebración los personajes entran y salen del salón, se van a pasear por un
bosque cercano, se refugian en una de las habitaciones del hotel… y el resto de
invitados a lo suyo, en un ejemplo de caos organizativo que hubiera horrorizado
a la Jennifer Lopez de Planes de boda.
Comento esto porque la falta de ritmo y el avance confuso de la ceremonia es un
buen ejemplo de lo que sucede con la película en sí. Nunca se sabe si se está
ante una comedia, un drama o una simple historia de amor, no hay ningún
personaje que enganche y los chistes carecen de gracia.
Mesa 19 está bastante cerca del desastre, resultando aburrida
e insustancial, consiguiendo que todo lo que hace por diferenciarse de las
comedias románticas sobre bodas comunes sea para peor. No consigo recordar nada
destacable (un par de chistes aislados, quizá) de la película, y eso en un
género tan fácil de acometer me parece imperdonable.
No
conocía al tal Jeffrey Blitz que firma la película (parece que ha hecho sus
pinitos en series de prestigio como The
Office), pero si esto es lo mejor que puede dar de su en pantalla grande,
no creo que valga la pena seguirle la pista.
Una
pérdida de tiempo.
Valoración:
Tres sobre diez.
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