domingo, 9 de febrero de 2020

Cine: EL ESCÁNDALO

Si algo bueno podemos sacar de todo lo que envolvió el tema del #metoo fue la posibilidad de sacar a la luz muchos casos de abuso de poder en Hollywood, donde las torres más altas se empezaron a tambalear consiguiendo incluso que algunas de ellas llegasen a caer.
Precisamente ahora está bien de actualidad el juicio contra Harvey Weinstein, cuyos oscuros tejemanejes eran un secreto a voces desde hace tiempo, pero ha sigo gracias al mencionado movimiento que se han podido denunciar, aunque por desgracia esa era una práctica habitual en el Hollywood dorado, como se refleja en el personaje de Meyer en la reciente Judy.
Jay Roach, director habitual de comedias (suyas son las películas de las sagas de Austin Powers y Los padres de ella), ya se puso serio para relatar la caza de brujas en Trumbo: la lista negra de Hollywood, y se encarga ahora, con El escándalo, de plasmar dichos abusos en el mundo televisivo, concretamente a cargo de Roger Ailes, mandamás de Fox News hasta que las denuncias de muchas mujeres provocaron su despido.
Roach da casi un tono de documental a su película, casi inspirándose en aquel intento de explicar fácilmente la crisis económica que fue La gran apuesta, con personajes narrando  y rompiendo la cuarta pared en varios momentos del film, poniendo toda la carne en el asador en forma de tres actrices extraordinarias que bordan sus papeles (aunque sería injusto no destacar también la excelente labor de John Lithgow en la desagradable piel de Ailes), pero restando con ello algo de fuerza a la propia narrativa.
Para plasmar mejor lo que sucedió, Roach y el guionista Charles Randolph deciden hacer que el espectador empatice con tres mujeres en diversos puntos de sus carreras: la periodista caída en desgracia que destapa el asunto, la estrella que está en su máximo apogeo y que parece dispuesta a mirar hacia otro lado por no perder su estatus y la recién llegada que no sabe como enfrentarse a  la crisis, tres tipos diferentes de víctimas que resumen muy bien el alcance del odioso magnate. Sin embargo, esa diversificación de caracteres obliga a diversificar también las historias y perder, con ello, algo de profundidad de los personajes. Un ejemplo claro está en la Megyn Kelly a la que da vida Charlize Theron, que para poder presentarla correctamente se debe dedicar demasiado tiempo a sus careos con el por entonces candidato presidencial Donald Trump con lo que, pese a ser el motor de la historia, queda un poco alejada del tema principal.
Así, podemos decir que estamos ante una interesante película pero que no termina de alcanzar la grandeza a la que parece aspirar, siendo más un relato testimonial de lo sucedido que un análisis en profundidad de los hechos. Con todo, su grandioso reparto (junto a Nicole Kidman, Margot Robbie -que esta semana hace doblete de estrenos- y Theron se puede ver también a Malcolm McDowell, Allison Janney o Kate McKinnon entre otros) termina por imponerse sobre todo lo demás y consigue resaltar los valores de la película.

Valoración: Siete sobre diez.

sábado, 8 de febrero de 2020

LA PRESENTACIÓN DE MUNDO MUERTO EN YOUTUBE.



Bueno, pues casi sin darme cuenta ha pasado ya más de una semana desde la presentación de Mundo Muerto. 
Ya he dicho hasta la saciedad que fue un día inolvidable, acompañado de buenos amigos (faltaste tú, y lo sabes) y de la mano de los profesionales de Célebre Editorial.
El escenario fue el incomparable marco de la librería Gigamesh, ese lugar al que acudía desde hace años en busca de novelas raras o figuras de plomo de superhéroes descatalogadas, sin imaginar que un día yo mismo sería protagonista de un acto en la sala trasera rodeado de vitrinas con piezas de coleccionismo objeto de deseo de muchos.
Ya superada la resaca, y cuando el objetivo ahora es darme a conocer a más gente cada día, os dejo el vídeo (que podéis encontrar en youtube) para rememorar el acontecimiento.

Cine: AVES DE PRESA (Y LA FABULOSA EMANCIPACIÓN DE HARLEY QUINN)

Acuciados por el éxito de Marvel, en Warner nunca han sabido muy bien qué hacer con las infinitas posibilidades que les ofrece el universo DC, lejos ya los tiempos de Christopher Nolan y su Batman. Eso les ha obligado a ir a salto de mata y depender más de los ecos que producían sus películas que de un plan específico. Por eso, tras la apuesta por Superman con El hombre de acero, cuando intuyeron que en Batman v. Superman a la gente le molaba más el Batman de Affleck que el Super de Cavill, el último hombre de Krypton cayó en desgracia y había planes para meter al murciélago por todas partes, película en solitario y estrella invitada en Escuadrón Suicida incluido. Luego fue el propio Affleck quien fue condenado y borrado del mapa y, viendo que lo poco que parecía molar de la mencionada Escuadrón Suicida era el personaje de Harley Quinn, era cuestión de meter a Margot Robbie hasta en la sopa.
Mientras esperamos con incertidumbre qué nuevo cambio de planes pueda originar el inesperado (y desproporcionado) éxito de Joker, llega la primera de esas muchas películas anunciadas centrada en la figura de Quinn (el año que viene será turno de Escuadrón suicida 2 y ya veremos qué pasa con los proyectos de Gotham sirens y la supuesta película específica de Harley Quinn y Joker): Aves de presa (y la fabulosa emancipación de Harley Quinn).
El título no puede ser más evocador. Como el Joker de Jared Leto tampoco gustó nada, plumazo y a otra cosa, mariposa, así que su obsesiva enamorada no tiene más remedio que buscarse las castañas por su cuenta, aunque no tardará en coincidir con un grupito de inadaptadas con las que formará la alianza femenina del título.
Viendo las primeras imágenes del film y con el conocimiento de que iba a ser una película de clasificación R, las expectativas eran bastante halagüeñas, pero una vez más en Warner han pecado de cobardía y han ofrecido bastante menos de lo que se esperaba.
Con Margot Robbie como indiscutible estrella de la función, la película no deja de ser una pobre imitación del Deadpool de la Fox, sin atreverse a llegar a los límites de aquella. Con un argumento bastante lineal que desaprovecha terriblemente las posibilidades el villano de la función, un Máscara Negra al que da vida un Ewan McGregor que se esfuerza por estar todo lo desatado que el film parece merecer, y cuyo nivel de gamberrismo termina siendo lo suficientemente light como para no escandalizar a nadie.
Cathy Yan, prácticamente una desconocida, hace lo que puede para conseguir una película dinámica y que no aburra, limitada a un presupuesto mucho más ajustado que el de otras películas del DCEU (o comoquiera que se llame esto ahora), con peleas bastante dinámicas y tratando de ofrecer un sentido del humor algo cafre, pero sin llegar a conseguirlo del todo. Quizá uno de los problemas radique en la pobre definición de personajes, demasiado lastrados por la necesidad de dedicar el máximo de tiempo posible a una Harley Quinn que en Escuadrón Suicida molaba y que aquí se le nota demasiado el esfuerzo artificial que hace por molar. Ese desdibujamiento del resto de protagonistas y la narrativa desordenada hacen que la función no se pueda disfrutar como se debería, forzando a que la diversión vaya de más a menos. Al principio, parece que el nivel de locura va a funcionar bastante bien, pero ya a mediados del metraje el chiste se empieza a repetir y el nivel de “molanidad” va hacia abajo.
Con todo, Aves de presa no es una película aburrida, y mejora un poco el nivel de otras películas “menores” de DC, pudiendo ser comparable a Shazam, otra que apuntaba maneras (y cuya campaña promocional estaba también inspirada descaradamente en Deadpool) y que terminaba viéndose condenada por la obligación de ser demasiado infantil. En Aves de presa el problema no son los niños (hay palabrotas, muertes y mutilaciones) pero flojea en demasiados aspectos y, si Margot Robbie nos enamoraba en Escuadrón Suicida, aquí termina por agotar, mientras que a personajes como el Canario Negro de Jurnee Smollett-Bell o la Cazadora de Mary Elizabeth Winstead saben a poco.

Valoración: Seis sobre diez.

miércoles, 5 de febrero de 2020

Cine: UNDERWATER

Underwater es una de esas películas que se tenían que haber estrenado hace ya un par de años y que nos llega de tapadillo y con ligero tufillo a fracaso comercial. Sin embargo, pese a su problema de planteamiento, bien merece una oportunidad.
Con lo de problema de planteamiento me refiero a que estamos ante una película de presupuesto medio con un argumento digno de superproducción, pero unas bases que beben mucho de la serie B. Ante este batiburrillo de conceptos el resultado final es una muy aceptable película de terror claustrofóbico donde se lamenta que los efectos visuales no puedan dar más de sí y el exceso de escenas oscuras o acciones en off, por otra parte inevitables.
William Eubank, director que ya demostró su amor por la ciencia ficción en la estimable La señal, transforma la sensación claustrofóbica espacial de películas como Alien, el octavo pasajero (de la que es clara heredera, para adaptarla a la profundidad marina. No es nada novedoso, me vienen a la mente ejemplos claros como Abyss o Esfera, pero que con un interesante diseño de la amenaza muy bebedora de la narrativa de Lovecraft le da un puntito de interés extra.
El gran acierto es el usar diversos tipos de amenaza diferente que se nos va mostrando paulatinamente, y pese al pequeño bajón del segundo arco la cinta funciona con un ritmo endiablado, sin que nunca dejen de suceder cosas y donde la muerte se palpa en cada esquina.
Se podría lamentar que no haya un poco más de profundidad en el análisis de los protagonistas, lo cual, teniendo en cuenta que estamos ante una producción de escasos noventa y cinco minutos, puede invitar a suponer que hay habido recortes en el metraje que pueden haber lastrado esas reflexiones. Con todo, los momentos dramáticos funcionan bien, el alivio cómico no molesta y solo se hecha en falta algo más de sangre para remarcar el terror físico por encima del psicológico.
Hay también algunos apuntes en cuanto a crítica social sobre si la propia humanidad se está cargando el planeta, pero no es más que un elemento más en una película done lo que importa es el destino de seis supervivientes atrapados en una base marina a punto de explotar con una amenaza desconocido a su alrededor.
Buen trabajo de Kristen Stewart y el resto del reparto para una película que merece más suerte de la que está teniendo.

Valoración: Siete sobre diez.

Cine: JUDY

Sé que estamos en un momento en que los biopics son de los pocos géneros que pueden competir con el cine de superhéroes, ya sean de la corriente de héroes normales que tanto gustan a Eastwood, canallas que triunfan a rebujo del éxito de El lobo de Wall Street o grandes artistas musicales que viven una segunda vida desde que Bohemian Rhapsody arrasara con todo (director incluido).
La pregunta es: ¿a estas alturas, a alguien le importa demasiado la vida de Judy Garland? No es una de las grandes divas del Hollywood dorado más allá de su participación en El mago de Oz y dudo mucho que muchos miembros de las generaciones más jóvenes puedan recordar alguna película suya más allá de la mencionada.
La mejor excusa, pues, para enfrentarse a la película de Judy es olvidar de quién la protagoniza y utilizarla como un ejemplo genérico de los niños de Hollywood convertidos en juguetes rotos, pudiéndose intuir en la relación entre la pequeña Judy y el productor Mayer un atroz adelanto de lo que terminaría por desembocar, décadas después, en el #metoo. Por ello, quizá habría sido más interesante ver más momentos de la Judy Garland niña que de la adulta, cuyo relato no pasa de ser el típico melodrama sobre la madre adicta al alcohol, las pastillas y los problemas que lucha sin demasiadas fuerzas por mantener a sus hijos a su lado. Una historia de caídas en desgracia que conocemos demasiado y cuya puesta en escena por parte de Rupert Goold tampoco es que sea para tirar cohetes.
Así, solo nos queda agarrarnos a la efectiva y desgarradora interpretación de Renée Zellweger (ahora es cuando los medios hablan de “el regreso de Renée Zellweger” como si eso significara algo) y al intenso instante final, que en el fondo no deja de señalar uno de los principales problemas del film: te pasas las dos horas de metraje esperando a escuchar sonar Over the Rainbow. Así que, aunque funciona lo suficiente como para llegar a emocionar, sirve también para recordar la frustración que se siente durante el resto de la película.

Valoración: Seis sobre diez.

Cine: ADÚ

La nueva película de Salvador Calvo después de la interesante 1898: Los últimos de Filipinas es Adú, un melodrama bienintencionado con crítica social acerca de la inmigración y la dificultad de sobrevivir en ciertas zonas de África.
La película está dividida en tres historias que transcurren en paralelo hasta que, de algún modo, se terminan por cruzar (casi se rozan, diría yo). La principal y que da título al film es la de Adú, un niño de Camerún que debe huir de su aldea junto a su hermana y trata desesperadamente de llegar a Europa. Esta es la historia más conmovedora y desgarradora de la película, muy bien sostenía por el pequeño Moustapha Oumarou y que bien merecía ser el único foco de atención del film. Aunque algo reiterativa en ciertos momentos, cayendo en la búsqueda de la lágrima fácil, su historia, sin que tenga nada demasiado original, es un buen ejemplo de la situación de la inmigración ilegal que llega desde el continente africano y ya por sí sola es motivo más que suficiente para ver esta película.
El problema radica en que apenas hay una conexión con las otras dos historias, más allá de tener a África como elemento común, y eso hace que la película baje algunos enteros. Por un lado, la historia de un áspero defensor de los elefantes que se reencuentra con su problemática hija adolescente no deja de ser un relato previsible y poco inspirado que parece buscar más la taquilla con el reclamo de sus dos actores protagonistas, unos Luis Tosar y Anna  Castillo que siempre están a muy buen nivel, que no por su aportación a la historia, mientras que la trama que protagonizan Álvaro Cervantes y Miquel Fernández, unos policías aduaneros investigados por la muerte de un inmigrante, parece muy distanciada del resto de la narrativa, y cada vez que aparecen en pantalla se nota una ligera fractura narrativa.
Probablemente por separado las tres historias podrían haber dado para tres películas independientes, pero entremezcladas no terminan de funcionar, quizá porque el espectador está constantemente esperando ese momento en la que una se funda con otra, interactuando entre ellas, sin que en realidad nunca lleguen a converger del todo, más allá de cruces casuales.
Interesante película, en fin, que peca de querer contar demasiadas cosas sin poder permitirse el profundizar demasiado en ellas, y con cierta tendencia al drama nada sutil y algo facilón.

Valoración: Seis sobre diez.

domingo, 2 de febrero de 2020

PRESENTACIÓN DE MUNDO MUERTO

Fue un día inolvidable. No se trataba de la primera presentación que realizaba de una de mis novelas, pero sí la más emocionante.

Primero, por los organizadores de la fiesta, una Célebre Editorial que parecían dispuestos a apostar por mí y que habían decidido dar una segunda vida (que término más irónico dadas las circunstancias) a Mundo Muerto. Segundo, por el escenario, una librería Gigamesh que era el lugar perfecto para una novela de estas características y que no está al alcance de cualquier escrito novel. Tercero, por el público. Me habían insistido tanto de la importancia de que hubiese una buena afluencia que en los días previos he estado más pendiente de tratar de captar a gente que de lo que iba a decir en la propia presentación.
Al final, tras un puñado de nervios y algún torpe chascarrillo, la celebración fue digna de tal nombre. Muchos amigos entre los asistentes. Caras conocidas que me reconfortaban con su presencia. Los que no pudieron venir, animándome desde la distancia. Y ante mí, presidiendo la mesa, la magnífica portada de Carolina Bensler que eleva mi novela a la categoría de obra de arte.
Ricard Pérez hizo de maestro de ceremonias, y entre risas y algún desliz (que todo hay que decirlo), mi turno. Más nervios, para qué negarlo. Pero esta criaturita de más de seiscientas páginas es como un hijo para mí, y las palabras me salen solas. Como colofón, pese a la afonía traicionera tan propia de estos días de invierno, Jesús Vera leyó un fragmento de la obra.
La historia ya la deberíais conocer. Un apocalipsis zombi se desata en Barcelona teniendo como epicentro una enorme fábrica de automóviles. La casualidad quiere que uno de los allí acorralados sea una especie de bicho raro conocedor, mediante comics, películas o videojuegos, de la materia y que se convierte en la gran esperanza para la humanidad. Para lo que quede de ella, vamos…
Tras los aplausos de rigor, el momento de las firmas. Las felicitaciones, los abrazos y la pena por no poder saludar a todo el mundo como se merecía. Somos muchos y el tiempo se nos echa encima. Lo importante es que el primer objetivo se consiguió: la sala estaba a reventar. El balance de las ventas tampoco estuvo nada mal. Ahora solo queda desear que todo el mundo lea su novela y lleguen las críticas.
En un futuro cercano habrá más presentaciones. Y ya hay programada alguna entrevista de radio. Has promesas de una visita a la feria del libro de Madrid y de poder cumplir mi sueño de volver a presentar la obra en el propio festival de Sitges.
Y tras concluir el acto, parecía inevitable ir a celebrarlo con el puñado de supervivientes a una terraza, donde remojar las gargantas y empezar a planificar, esto no para, la siguiente novela.
Una gran noche, qué duda cabe. Y mi más sincero agradecimiento a todos los que vinieron.

BIENVENIDOS AL NUEVO PANDA

Después de la entrada en la que comentaba los cambios que se esperaban para este 2020 en el blog, son muchas las pruebas de apoyo recibidas lamentando el cierre del mismo. Puede que no me expresara bien, por lo que voy a empezar matizando un poco las cosas. Definitivamente, El panda Cinéfilo NO VA A TERMINAR. Simplemente va a sufrir algunos cambios, empezando por su nombre.
El problema principal es la falta de tiempo. Y no me parece justo para mis seguidores comentar algunos estrenos con tanto retraso. Me parece imperdonable que opiniones como la de Richard Jewell llegasen al blog casi un mes después de haberla visto, cuando posiblemente ya ni siquiera esté en cartel. Así que el primer paso para solucionar eso es el de hacer comentarios más breves, sintetizando al máximo mi opinión para tratar de ajustar mejor los tiempos. Otra cosa es que, a lo largo del año, por motivos ya comentados, mi afluencia a los cines sea menor, pero mientras pueda ver un estreno lo seguiré comentando por aquí.
El verdadero cambio está en la finalidad misma del blog. Hasta ahora era solo un foro de opinión cinematográfica, en el que comentar los estrenos semanales y, en ocasiones especiales, algún evento como los Oscar, el Festival de Sitges, etc. aunque durante alguna temporada también pude experimentar con un apartado televisivo o con las recomendaciones que vosotros mismos me hacíais.
El caso es que ha llegado el momento de renovarse, y lo que pretendo hacer ahora es convertir el blog en una página más personal en la que reflejar mis propias inquietudes. Ya sabréis la mayoría que llevo tiempo batallando con dos novelas autopublicadas en el mercado, pero tras mi reciente fichaje por Célebre Editorial y la reedición de Mundo Muerto ha llegado el momento de tomarme más en serio mi faceta literaria. Como tal, necesitaba un blog con el que poder informar de mis proyectos, avisar de las presentaciones, compartir relatos, etc. Teniendo ya El panda Cinéfilo en pleno funcionamiento, me parecía absurdo crear un segundo blog, con lo que solo conseguiría que uno le quitara tiempo al otro y no poder sentirme completamente realizado con ninguno de los dos, así que la solución más lógica era fusionar ambos conceptos en uno solo. A partir de ahora, aquí encontraréis noticias sobre mis andanzas literarias, pero seguiré compartiendo con vosotros mis comentarios sobre las películas que vea, así como series, libros o comics que haya podido leer recientemente. Una especie de cajón de sastre con el que ampliaré la temática del blog sin dejar de seguir hablando de lo que ya hablaba hasta ahora.
Es por ello que a partir de ahora las etiquetas de las entradas variarán, y en lugar de reunificar en ellas a los principales actores y director de la película comentada servirán más bien para diferenciar las temáticas, de manera que no obligue a ningún lector a perder tiempo leyendo cosas que puedan no interesarle.
Por último, el primer cambio significativo está en el nombre y la imagen del logo (que tampoco tiene porqué ser definitiva). Sois muchos los que ya me identificáis como “el Panda”, como si este fuese una especie de alter ego cinéfilo, por lo que creo que su nombre debía seguir encabezando el blog. Así que, aunque esto sea, a partir de ahora, “un blog de David Medina B.”, se trata, ante todo y por encima de todo, de “Las cosas del Panda”. Y de ahí su nombre.
Seguro que en el futuro seguirá habiendo más cambios. Y por aquí los comentaré. Pero mientras, no lo dudéis, seguiré dando guerra tanto como pueda.
Así que ya sabéis. Nos seguimos leyendo por aquí. Disfrutad de la vida, id mucho al cine y, de vez en cuando, comprad algún ejemplar de Mundo Muerto. No os cambiará la vida, pero os hará pasar un buen rato.

viernes, 31 de enero de 2020

AGUAS OSCURAS

Dirigida por Todd Haynes, autor de películas tan interesantes como Lejos del cielo, Carol o la desconcertante (aunque visualmente hermosa) Wonderstruck: El museo de las maravillas, Aguas oscuras es una de esas películas de denuncia basadas en un caso real que pueden recordar a clásicos como Erin Brockovich, en el que una sola persona se enfrenta al sistema y al poder y termina por vencer.
De hecho, el escándalo del teflón es tan reciente (o su conclusión, al menos) que es fácil que todo el mundo lo recuerde, aunque quizá convenga recordar todo lo que sucedió durante el proceso y las cosas que se taparon a consta de nuestra salud.
Con Mark Ruffalo al frente del reparto (y en la producción), la película tiene un aire solemne que recuerda, por aquello de tratar sobre descubrir la verdad (y tener además al mismo protagonista) al estilo de Spotligth. Ruffalo interpreta con solvencia y un aspecto bastante peculiar a Rob Bilott, el abogado que comienza a investigar un caso de daños al medio ambiente pensando que sería coser y cantar y que una vez empieza a tirar del hilo no puede detenerse hasta llegar al fondo del asunto, sin importar lo altas que sean las torres que deban caer. Un caso que empieza con unas aguas contaminadas de un pueblecito de mala muerte y termina afectando a la totalidad de la humanidad.
Cabe destacar, además, la importancia de su mujer en todo esto, interpretada por Anne Hathaway, y su cambio de rol de mujer florero (estamos en la América de los setenta) hasta ser apoyo fundamental del protagonista, mientras que Tim Robbins lo borda en el papel de Tom Terp, el jefe de Bilott, que debe debatirse entre hacer lo correcto o lo conveniente para su buffette.
Dirigida con solvencia y presentando unos hechos irrefutables con claridad, Aguas oscuras resulta un aterrador relato de como pueden estar engañándonos y, más aún, como podemos incluso desearlo, pues otra de las variantes de gran interés en el film es el retrato de los afectados que prefieren hacer la vista gorda a cambio de conseguir mantener sus puestos de trabajo.


Valoración: Siete sobre diez.

TE QUIERO, IMBÉCIL

Dirigida por la barcelonesa Laura Mañá, la película Te quiero, imbécil no aspira a inventar nada. 
Anclada en el género de la comedia romántica más convencional, se ajusta perfectamente a un esquema invariable, más cuando quien lleva el peso de la película es el protagonista femenino, donde entra en acción la indispensable participación del amigo de turno.
De hecho, el film es tan previsible que incluso el propio título es un spoiler que delata lo que inevitablemente va a suceder al final. No importa. Mañá prefiere apostar a las cartas de la sencillez y la simpatía dejando que sean las situaciones cómicas y el carisma de sus protagonistas los que lleven a buen puerto a la película.
Efectivamente, Quim Gutiérrez cumple con su papel a la perfección (quizá podríamos decir que corre el peligro de encasillarse un poco), mientras que Natalia Tena está brillante en una composición divertidísima muy alejada de sus papeles más serios (Amar, 10.000 kilómetros), salvajes (Juego de Tronos) o estrafalarios (saga de Harry Potter).
Solo con la química entre ellos dos se puede justificar la película, que apuesta también por un amor gamberro, algo tópico en ocasiones, pero bastante efectivo, que consiguen que la película funcione a todos los niveles y se pueda ver con agrado.

Valoración: Seis sobre diez.

MALASAÑA 32

Arranca Malasaña 32 con un tufillo a estar viendo algo visto mil veces. De hecho, la película de Albert Pintó no se esconde y demuestra claramente sus influencias, pasando por muchos referentes del género como Insidious o Expediente Warren, aunque también hay referentes mucho más clásicos, como Poltergeist sin ir más lejos.
Cierto es que ese aroma castizo patrio le otorga un tono muy particular, pero la sombra de la excelente Verónica es alargada y demasiado cercana en el tiempo como para no andar comparando a Malasaña 32 con el film de Paco Plaza.
Y es que no deja de ser más de lo mismo. Una familia que llega a un hogar nuevo, fenómenos extraños, una presencia inquietante y el fantasma de un asesinato del pasado. Es decir: todos los componentes de la casa (piso en este caso) maldita de turno.
Afortunadamente, a medida que avanza la película comienza a desligarse de sus complejos y cambia ligeramente de marcha, logrando inquietar lo suficiente y abarcando un camino que logra captar la atención del espectador, lo que le permite lograr una entidad propia. Poco antes del final se pone toda la carne en el asador y hay una especie de clímax anticipado que ya de por sí es motivo suficiente como para terminar por reconciliarse con la película, a sabiendas que el verdadero final está aún por llegar.
Al final, Malasaña 32 consigue entretener y asustar lo suficiente como para merecer ser tomada en cuenta, siendo un buen vehículo de terror arropado por un reparto discreto (cameo sorpresa aparte) pero eficaz.

Valoración: Seis sobre diez.