Pues
lo prometido es deuda y ahora que ya no hay tiempo para más cine voy a ofrecer
una pequeña valoración personal de lo que ha sido este año desde el punto de
vista cinematográfico.

Desde
el punto de vista estrictamente cinematográfico tres películas han destacado
por encima de las demás: El puente de los
espías, de Spielberg, Marte, de
Ridley Scott y Nightcrawler, de Dan
Gilroy. Estas son las que deberían estar en mi podio de honor, aunque seguidas
muy de cerca por Del revés (inside out)
la última maravilla de Pixar, y la española Truman.

Sin
embargo, ya he repetido hasta la saciedad que este era un año de blockbusters,
así que entre mis películas favoritas hay irremediablemente propuestas muy
palomiteras. Y es que por una vez, y sin que sirva de excepción, la calidad no
tiene por qué estar reñido con lo comercial. Siguiendo un ligero orden
cronológico, la primera gran película que nos llegó fue Kingsman: Servicio Secreto, de Matthew Vaughn, basada en el comic
de Mark Millar, a la que siguieron Fast&Furious 7 y Tomorrowland. Sí, ya sé que soy de los pocos que la van a poner en
el listado de películas buenas de este año, pero a mí la fantasía de George
Clooney y Britt Robertson sí me convenció, demostrándome que Brad Bird es un
director muy a seguir de cerca.


Y
el colofón final, la película que todo el mundo estaba esperando y que, pese a
haber dividido a los fans más radicales, a mí me ha entusiasmado, llegó con Star Wars: el despertar de la fuerza,
película que sin duda se mantendrá en lo más alto durante el mes de enero del
2016 y quién sabe si también en el de febrero.

Y
no menos destacables son para mi otras películas que sin duda no entrarán en la
lista de ningún blog de los muchos que somos y que definen un poco a este
panda: Walking of sunshine, porque o
bien me estoy volviendo muy ñoño o este musical me llegó a tocar la fibra, Dando la nota, aún más alto, porque no
conocía la primera película y, sin esperar nada de ella, me sorprendió
gratamente, Eliminado, porque a veces
se puede hacer cine de terror con dos duros si se pone un poquito de
imaginación, Ant Man, porque aquí,
más que nunca, el tamaño no importa, El
Séquito, porque me descubrió una serie de televisión que me ha llegado a
enganchar hasta el punto de haberme devorado ya sus ocho temporadas, y Barcelona, nit d’hivern, porque lo del
punto ñoño que he dicho antes debe ser cierto, pues esta también me logró
emocionar.
Bueno,
pues este ha sido mi resumen positivo del año. ¿Encontráis alguna a faltar? Ya sabéis
que, como siempre, acepto sugerencias. Opinad sin miedo, insensatos, opinad…
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