Viendo
el título de esta película, y contemplando el reparto o incluso el cartel
promocional, lo fácil sería pensar que estamos ante otra comedia navideña más,
la típica apuesta de estas fechas en los que se hace una burla a las etiquetas
impuestas por la sociedad alrededor de la unión familiar que terminará
derivando en un desastre muy divertido y que al final se solucionara en pos al
espíritu navideño y los buenos deseos de todos.

Siguiendo
el esquema clásico delas historias corales que terminan uniéndose al final de
las mismas (al más puro estilo Love
Actually), Navidades ¿bien o en
familia? desgrana las miserias de un enorme núcleo familiar y, basándose en los tópicos más recurridos
del género (dos desconocidos que se conocen en un aeropuerto, el padre que ha
perdido el trabajo y no se atreve a confesarlo a su familia, el anciano cargado
de sabiduría, la familiar a la que rescatan de la residencia para pasar las
navidades en familia o el inevitable susto que los lleva a todos a terminar en
la sala de espera de un hospital) de una manera que, de haber apostado claramente
por el melodrama, podría haber funcionado.

Eso
sí, en el lado positivo hay que destacar su impresionante reparto, en el que
sobresalen sobremanera Alan Arkin, Marisa Tomei y John Goodman. Junto a ellos
están Diane Keaton y Olivia Wilde haciendo unos personajes que suenan un poco a
lo de siempre (Keaton lleva ya muchos años repitiendo el mismo papel, mientras
que Wilde parece repetir el personaje autodestructivo de la también coral En
tercera persona), pero no hay que olvidarse, entre otros, de la presencia de
Amanda Seyfried o Anthony Mackie.
En
resumen, una propuesta navideña que puede resultar interesante siempre que u8no
sepa a qué atenerse. Su mayor pecado es aparentar algo que no es, aunque por lo
menos, aunque todo suene a repetido, pretende tener una profundidad más allá de
las típicas estupideces a los que nos tienen acostumbrados. Lo malo es que
estas cosas les suelen salir mucho mejor a los británicos (y, tras ver Barcelona, nit d’hivern, a nosotros mismos),
y esto no es más que una imitación americana muy descafeinada.
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