Viendo
el título de esta película, y contemplando el reparto o incluso el cartel
promocional, lo fácil sería pensar que estamos ante otra comedia navideña más,
la típica apuesta de estas fechas en los que se hace una burla a las etiquetas
impuestas por la sociedad alrededor de la unión familiar que terminará
derivando en un desastre muy divertido y que al final se solucionara en pos al
espíritu navideño y los buenos deseos de todos.
Sin
embargo, el directo Jessie Nelson (cuya última película, la conmovedora Yo soy Sam, data de 2001) y el guionista
Steven Rogers (también afincado en el melodrama ligero) han querido dotar a
esta película de un cierto aire trascendental, como una reflexión moral sobre
el amor y la familia que termina dotando a la película de una incómoda
pomposidad y, desde luego, nada de diversión.
Siguiendo
el esquema clásico delas historias corales que terminan uniéndose al final de
las mismas (al más puro estilo Love
Actually), Navidades ¿bien o en
familia? desgrana las miserias de un enorme núcleo familiar y, basándose en los tópicos más recurridos
del género (dos desconocidos que se conocen en un aeropuerto, el padre que ha
perdido el trabajo y no se atreve a confesarlo a su familia, el anciano cargado
de sabiduría, la familiar a la que rescatan de la residencia para pasar las
navidades en familia o el inevitable susto que los lleva a todos a terminar en
la sala de espera de un hospital) de una manera que, de haber apostado claramente
por el melodrama, podría haber funcionado.
Sin embargo, no es eso lo que nos
quieren vender ( y la presencia de Ed Helms en el reparto así lo confirma) y la
esperanza de entrar en la sala a ver esta película para reírse con las
aterradoras reuniones familiares obligatorias en estas fechas y pasarlo bien
por un rato se transforman en un jarro de agua fría al ver unos personajes
desgraciados deambulando por la pantalla que me hacen dudar si la película
(pese a su final) es decididamente pesimista o simplemente fallida.
Eso
sí, en el lado positivo hay que destacar su impresionante reparto, en el que
sobresalen sobremanera Alan Arkin, Marisa Tomei y John Goodman. Junto a ellos
están Diane Keaton y Olivia Wilde haciendo unos personajes que suenan un poco a
lo de siempre (Keaton lleva ya muchos años repitiendo el mismo papel, mientras
que Wilde parece repetir el personaje autodestructivo de la también coral En
tercera persona), pero no hay que olvidarse, entre otros, de la presencia de
Amanda Seyfried o Anthony Mackie.
En
resumen, una propuesta navideña que puede resultar interesante siempre que u8no
sepa a qué atenerse. Su mayor pecado es aparentar algo que no es, aunque por lo
menos, aunque todo suene a repetido, pretende tener una profundidad más allá de
las típicas estupideces a los que nos tienen acostumbrados. Lo malo es que
estas cosas les suelen salir mucho mejor a los británicos (y, tras ver Barcelona, nit d’hivern, a nosotros mismos),
y esto no es más que una imitación americana muy descafeinada.
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