Confieso
que entré en la sala a ver Kiki, el amorse hace con ciertos reparos, sin saber exactamente con qué me iba a
encontrar. Todavía no creo que Paco León haya demostrado ser un gran director
con sus dos “experimentos” en homenaje a su madre Carmina,
por lo que verlo enfrentándose a una película “de verdad” se planteaba como un
gran desafío, y más con una base argumental tan peliaguda como pretender hacer
una comedia sobre sexo que, sobre el papel, podría ser más apropiada para
alguien como Almodóvar que para un novato como León.

Naturalmente,
pasa lo que pasa siempre con las historias corales, que siempre hay alguna
historia que funciona mejor que la otra y cada espectador tendrá su preferida
mientras que le puede sobrar alguna otra, aunque personalmente considero que la
media está muy bien equilibrada y que ninguna llega a desentonar con respecto a
otra.

El
reparto está espléndido, algo habitual en Natalia de Molina, Belén Cuesta,
Candela Peña o Alexandra Jiménez, pero con grandes trabajos también de Luis
Callejo, Álex García, David Mora, Luis Bermejo, Ana Katz, Mari Paz Sayago,
Maite Sandoval o, por supuesto, Paco León.
Mantiene
León el tono naturalista que destacaba en las dos entregas de Carmina, incrementado por el detalle de
que la mayoría de los personajes comparten nombre de pila con sus intérpretes,
pero definitivamente el sevillano se corona como un gran director y compone una
película brillante, divertidísima e imprescindible para aprender a acometer
riesgos y salir triunfante de ellos. Y es que, como el mismo director dijo en
la presentación, no hay que tener miedo de hablar de sexo. Al fin y al cabo,
todos venimos de un kiki, ¿no?
Valoración:
Ocho sobre diez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario