En
un año donde Warcraft ha sido uno de
los más sonados fracasos de taquilla (tan solo camuflado por el relativo éxito
que ha tenido la película en China), Assassin'sCreed se erigía como la segunda oportunidad del mundo de los videojuegos de
triunfar en Hollywood tras la mala fortuna que están teniendo en adaptaciones
anteriores (la saga de Resident Evil
y Prince of Persia es, quizá, de lo
más potable del género), aunque las perspectivas no parecían muy halagüeñas.

Lo
primero que chirriaba en el proyecto era la elección de su director: Justin
Kurzel no parecía el más indicado para una superproducción ambientada en el
mundo de los videojuegos, más cuando lo único destacable de su filmografía
anterior es Macbeth, donde contó ya
con Michael Fassbender y Marion Cotillard. Sin embargo, una vez vista la
película, es evidente el motivo de su elección, y es que las similitudes
visuales entre Assassin's Creed y Macbeth son más que notables. De hecho, parece
ser que fue el propio Fassbender, también productor, quien sugirió al director.
Así,
con la adaptación de Shakespeare como referente, estaba claro que nos íbamos a
encontrar ante una película bastante personal, donde la imagen y el estilismo
predomina sobre las formas y que podría ser algo indigesta para el público más
consumista. Además, su historia no adapta ningún juego en concreto, sino que se
inspira libremente en la trama general sobre la eterna disputa entre Templarios
y Assassins por hacerse con el fruto del Edén, un artefacto con el que poder
dominar las mentes de toda la humanidad. Sin embargo, en los juegos estas
luchas se han producido en Jerusalén, Florencia, Roma o Constantinopla,
mientras que la película se centra en la España de 1492, lo que se traduce en
una importante presencia de actores españoles en la película (con el gran
Javier Gutiérrez y Carlos Bardem a la cabeza) y diversas panorámicas de la Sevilla
del siglo XV o del Madrid actual (resulta curiosa la presencia del estadio
Vicente Calderón).

Cierto
es que la historia no soporta un análisis profundo en busca de verosimilitud,
como tampoco lo haría el juego (en el fondo esto va de un tipo que se traslada
al pasado gracias a la secuencia genética de su ADN, idéntica a la de un
antepasado suyo), pero el ritmo narrativo, el buen hacer de los actores y
sobretodo la impecable ejecución técnica (aunque tambiés se abusa un poco del "postureo" de algunos personajes) hacen de Assassin's Creed una película muy disfrutable y, probablemente, la
mejor adaptación de un videojuego hasta la fecha.
Eso
sí, en la 20th. Century Fox han apostado fuerte por un cine diferente y
personal y la jugada puede haberles salido rana. Se pretendía hacer una
trilogía. Habrá que ver si lo consigue.
Valoración:
siete sobre diez.
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