jueves, 29 de julio de 2021

Visto en Amazon Prime: JOLT

Apenas unas semanas después del estreno de La guerra del mañana, Amazon Prime presenta otra película de esas que, por aspiraciones y reparto, podría haber sido importante de haber pasado por cines.

Jolt sigue la estela de las películas de acción con mujeres como protagonistas, un subgénero que nunca termina de arrancar, evidenciando que ya desde la época de Schwarzenegger y Stallone, el cine de acción era algo casi exclusivo para hombres (otro tema son los personajes de acción femeninos, al estilo Sarah Connors o Ripley, que de esos siempre habrán).

Jolt podría verse como una vuelta de tuerca al clásico film de Jason Statham, siendo Crank, veneno en la sangre, el principal referente.

La historia del film que dirige Tanya Wexler a partir de un guion de Scott Wascha, narra la historia de Lindy, una chica que, ya desde su nacimiento, tiene graves problemas para controlar su ira. Después de varios tratamientos que no hacen más que aumentar sus problemas (y, de paso, darle algunas habilidades fuera de lo común), la única solución parece ser un botón que le produce fuertes descargas eléctricas que consiguen calmarla. Pero, cuando tras una cita empieza a vislumbrar algo de esperanza para su problema, un asesinato truncará sus ilusiones, embarcándola en una red de violencia y destrucción por conseguir su venganza.

El tema de la venganza nos lleva a pensar en una versión femenina de John Wick, aunque Jolt carece de la contundencia de aquella (más heredera de su estilo es Atómica), estando más cerca (aunque con  un tono supuestamente más realista) a la Lucy de Luc Besson.

Kate Beckinsale (a la que teníamos un poco perdida desde el último Underworld) es la estrella absoluta de la función, pese a contar con algún secundario de lujo para dar lustre a la cosa (hablo de Stanley Tucci o Bobby Cannavale -no voy a mencionar a cierta actriz que nombran mucho en ciertas reseñas pues considero que forma parte de la sorpresa final-), aunque al otro lado de la balanza está ese Jai Courtney que por algún motivo en Hollywood siguen contratando pese a dedicarse a ir arruinando franquicias (Jungla de Cristal, Terminator, DCEU). La actriz está acostumbrada a soportar con el peso de una película y sale bastante bien parada del intento, pese a que se abusa de secuencias oscuras en muchas peleas para disimular el uso de una doble.

Al final, el problema del film es más o menos el mismo que comentaba al respecto de Disomnia: tras un buen planteamiento y algunas escenas destacables, la película recurre a un terreno demasiado conocido como para que disfrutemos de la película en exceso. No hay nada que destaque en exceso o que vaya a provocar que nos quedemos con el recuerdo del film en nuestra memoria, por más que las intenciones parecen ser iniciar una nueva franquicia.

Como sea, el film entretiene sin más y sirve como pasatiempo sin demasiadas pretensiones.

 

Valoración: Seis sobre diez.

Visto en Netflix: DISOMNIA

Cuando imaginamos un mundo apocalíptico presentado por el cine, lo más sencillo es imaginar hordas de zombies como los de Península, extraterrestres hambrientos como los de Un lugar tranquilo o supervivientes belicosos como los de Mad Max. Pero hay otro subgénero, sin embargo, que también funciona bastante bien, como es el de las «epidemias extrañas». A ciegas (blindness) imaginaba una sociedad en la que todo el mundo se volvía ciego de repente, Los últimos días planteaba que, sin mucha explicación, todos sufrieran de agorafobia y en El incidente, una plaga produce que la gente se suicide.

En esta línea cabe situar a Disomnia que, debido a un efecto solar (que tampoco se molestan demasiado en concretar), la gente padece de disomnia En otras palabras, que no pueden dormir.

Uno de los aciertos de Mark Raso, escritor y director de Disomnia, es el enfoque dramático que pone en el film, que sigue muy de cerca las vicisitudes de una madre y sus hijos por sobrevivir, incluso cuando en ellos puede estar la clave de una cura. Y es que, más allá de la originalidad del tema del sueño (con una buena explicación de las consecuencias de las respectivas fases), hay muchos detalles que recuerdan a otras historias ya vistas. Un ejemplo es el detalle de que la hija de la protagonista sí pueda dormir, algo que nos lleva al caso de los que son inmunes a una infección (me viene a la mente, en este caso, el juego Last of us), y el hecho de que su inmunidad esté relacionada con una caída al agua (aunque por diferentes motivos), me hizo pensar en la superviviente a una amenaza extraterrestre de Segundo origen.

Pero esto no es necesariamente algo malo, simplemente cansino, ya que resulta difícil evitar referencias anteriores en un género tan machacado como este. El problema real es más bien que pese a las buenas intenciones iniciales de apostar por la historia personal de los protagonistas (aquí pensé en el enfoque de Greenland, donde la historia de la familia prevalecía por encima de la destrucción de la humanidad), pero al final la narración se vuelve demasiado rutinaria, llegando un momento en que podríamos estar viendo cualquier película hecha con plantilla, cambiando una amenaza por otra. Además, al ser una producción de presupuesto comedido, la puesta en escena no puede ser tampoco para echar cohetes, siendo solo en el tramo final donde Raso se permite jugar un poco con la cámara y ofrecer alguna secuencia estimulante. Lástima que se quede corto en la forma de plasmar los efectos de la falta de sueño.

En fin, que la película es entretenida y se deja ver con agrado, pero se queda corta en sus pretensiones y no arriesga lo necesario como para diferenciarse en algo de la media.

 

Valoración: Seis sobre diez.

Visto en Amazon Prime: ÚLTIMAS NOTICIAS EN YUBA COUNTY

Tate Taylor es un director que comenzó con pequeñas películas con un humor bastante gamberro pero que tras el éxito de Criadas y señoras cambió bastante de registro, volviéndose más oscuro pero previsible. Títulos como La chica del tren, El sótano de Ma o Ava lo convertían en un director taquillero pero sin una personalidad especialmente llamativa.

Últimas noticias en Yuba County lo devuelven a sus orígenes, con una comedia muy negra que parece heredera del estilo de los Hermanos Coen o Martin McDonagh, y que recuerda en espíritu a otra de esas comedias que sirven de fondo de armario a Amazon Prime como fue la interesante Care a lot.

Sue, a la que interpreta la siempre excepcional Allison Janney, es una mujer que se siente poco valorada, casi un ser invisible para sus vecinos o compañeros de trabajo, cuya vida toca fondo cuando descubre que su marido le es infiel. Tras la muerte de este, Sue ve la oportunidad de conseguir el reconocimiento deseado fingiendo que su marido ha desaparecido y convirtiéndose en la protagonista de programas basura de televisión que escarban en las miserias de los demás con la excusa de ayudar a encontrar a personas desaparecidas.

Este podría ser un simpático melodrama desnudando la carroña televisiva  sin más (una Perdida del tres al cuarto) si no fuese porque el susodicho marido estaba metido en asuntos turbios, lo cual dará un giro inesperado hacia una trama criminal tan exagerada como grotesca. Y entiéndase esto como algo positivo, ojo.

Así, Últimas noticias en Yuba County trata también sobre como una pequeña y hasta cierto punto inocente mentira puede llegar a complicarse, llevando a la protagonista hacia un camino de no retorno y dejando un reguero de cadáveres a su paso.

El absurdo del film, plagado de personajes interesantes pero con un deje de estupidez que impide que sintamos un amor desmesurado por ellos, propicia un montón de situaciones desternillantes, nada amables, con un nivel de gore tan desmedido como adecuado, en una propuesta que, a la fin, poco tiene de amable y sí de corrosiva y gamberra.

Un reparto muy interesante con nombres como Mila Kunis, Awkwafina, Ellen Barkin, Matthew Modine, Jimmi Simpson, Juliette Lewis o Clifton Collins Jr. terminan por convertir la película en una de las propuestas más interesantes para ver en streaming actualmente.

 

Valoración: Siete sobre diez.

martes, 20 de julio de 2021

Visto en Netflix: LA CALLE DEL TERROR - PARTE 3: 1666

Después de dos interesantes películas, ambientadas principalmente en el año 1994 y 1978, llega a Netflix la conclusión de la saga inspirada en las novelas de RL Stine: La calle del Terror- Parte 3: 1666, la cual nos explica el origen de la bruja Sarah Fier, la supuesta causante de la maldición que asola Shadyside.

Si hasta ahora cada película tenía unos referentes claro, para esta conclusión la directora Leigh Janiak no leva de viaje hasta la Nueva Inglaterra del siglo XVII, de manera que los paralelismos en esta ocasión corren a partir de títulos como La Bruja o El Crisol. Esto me daba un poco de pereza, pues si bien La Bruja fue una de mis películas preferidas del 2015, no es que estemos ante un periodo histórico que me apasione, y es evidente que da menos juego desde el punto de vista del homenaje autoparódico que las dos fechas anteriores. De hecho, toda la primera parte de La calle del Terror – Parte 3 es mucho más seria y oscura en comparación a lo visto hasta ahora, y aunque es coherente con la época que se describe, como espectador se siente que hemos retrocedido un peldaño en el tono de humor negro del que tanto estábamos disfrutando. Pero Janiak demuestra ser lo suficientemente hábil como para que esto no sea una losa insorteable, pues una vez presentados los nuevos argumentos que otorgan el giro de guion definitivo, regresamos a 1994 para que los supervivientes de la primera y segunda partes se enfrenten a la encarnación definitiva del mal, retomando el tono cachondo y sangriento que caracterizaba la saga.

Al final, la suma de sus partes aportan un resultado muy satisfactorio, consiguiendo que este capítulo final sirva como impecable cierre de una historia que, pese a dilatarse hasta las casi seis horas de duración, nunca se hace pesada, y evidenciando que el experimento de los estrenos tan seguidos es todo un acierto.

 

Valoración: Siete sobre diez.

Visto en Netflix: EL HOMBRE AGUA

David Oyelowo, actor de largo recorrido al que en los últimos tiempos hemos podido ver en Gringo: se busca vivo o muerto o Cielo de Medianoche, debuta como director con El Hombre Agua, una curiosa película, a medio camino entre la magia nostálgica de la Amblin y el drama familiar más duro.

Resulta reconfortante poder encontrar una película que, sin ser nada del otro mundo, recupere ese espíritu aventurero propio de Los Goonis con una historia con algo de profundidad, dando peso a los protagonistas adultos en lugar de recurrir únicamente al factor nostálgico y poco más.

El Hombre Agua narra la historia de un niño que mal avenido con su padre debido, por un lado, al pasado militar de este, y por el otro, a la enfermedad de la madre. Siendo el único que cree en la recuperación de esta, cuando escucha la leyenda de un ser misterioso al que llaman el Hombre Agua a que se le suponen poderes curativos emprende una peligrosa búsqueda por encontrarlo.

Con toques que recuerdan inevitablemente a Un monstruo viene a verme, El Hombre Agua es una simpática película de corte familiar que juega a mezclar la fantasía sobrenatural con el drama para, en el fondo, hablar sobre las carencias afectivas en la familia, tanto en la del propio protagonista como en la de una nueva amiga con la que compartirá la aventura.

Oyelowo, que se reserva también un papel protagonista, saca buena nota de su debut como director, consiguiendo una nada sencilla alianza entre drama y aventura que hacen de la película una buena recomendación para toda la familia.

 

Valoración: Seis sobre diez.

Reflexiones: DESPIDIENDO A NAT

Ahora sí. Ha llegado el momento. La vimos marcharse en Endgame pero no tuvimos la oportunidad de decirle adiós como es debido. Ahora, con el estreno de su primera (y única) película en solitario, es más que probable que la hayamos visto por última vez, así que a modo de epitafio he querido repasar algunos datos que conectan la historia de la película con su historia en el MCU.

Muchos son los que se han quejado de que la película les ha sabido a poco, y más teniendo en cuenta que no hay ningún cameo importante del resto de Vengadores (y mira que se habló de la hipotética participación de Robert Downey Jr.), pero eso no significa que Los Vengadores no hayan estado muy presentes en toda la película, como vamos a ver. Por supuesto, si no has visto aún Viuda Negra, ya te imaginarás que de aquí en adelante hay un porrón de spoilers. Ya está dicho.

La película arranca directamente tras los sucesos de Civil War, más concretamente al terminar el metraje «oficial», sin contar la escena postcréditos. Recordemos que tras la disputa entre Tony Stark y Steve Rogers Natasha, que inicialmente era del equipo Iron Man, decide ayudar al Capi tras la pelea del aeropuerto, permitiéndole escapar. Eso provoca que tras la película, la espía esté en busca y captura por parte del gobierno, ya que en la película de los Russo nada se dice sobre su paradero. Por eso, todo arranca con el general Ross liderando un batallón para capturarla, naturalmente sin éxito.

Sin embargo, las referencias de la película van mucho más atrás, a la época en la que ella estaba entrenada por el general Dreykov en la Sala Roja. Es en Vengadores: La era de Ultron cuando vemos por primera vez a una Natasha niña acatando los duros entrenamientos. También en esa película nos adelantan lo que Yelena cuenta en Viuda Negra, como todas las futuras Viudas son esterilizadas como parte de su entrenamiento. Es durante la conversación entre Natasha y Bruce Banner, en un momento íntimo que ayuda a reforzar su relación.

Años antes, tras la primera unión de los Vengadores para enfrentarse a la amenaza de Loki, durante el interrogatorio que Nat le hace al dos del engaño, sale a relucir su oscuro pasado, llegándose a mencionar el asesinato de la hija de Dreykov. En Viuda Negra vemos, al fin, como se produce ese asesinato, que aconteció precisamente en Budapest y con Cliff Burton como ayudante. Esto enlaza con las conversaciones entre Clint y ella sobre la capital de Hungría, reforzando también los vínculos de su amistad.

Natasha es una espía solitaria y que guarda mucho rencor a su Rusia natal. Ahora sabemos por qué, ya que fue arrebatada a su madre y criada con una familia ficticia. Los Vengadores es lo más parecido que ha tenido a una familia, y a ello se alude varias veces en su film en solitario. La deuda que tiene hacia sus compañeros trasciende la simple fidelidad y es eso, y no su pasado como agente doble, lo que provoca que durante la guerra civil superheróica le cueste tanto tomar partido. Ella es la más dolida por la situación, y así lo demuestra varias veces a lo largo de esta última película. Al final de Viuda Negra se refiere a los Vengadores como a «su familia» y por ello adopta el rol de líder al comienzo de Endgame, negándose a tirar la toalla pese a la derrota contra Thanos. Y es evidente que esto es lo que motiva su decisión de sacrificarse al llegar a Vormir, aunque es justo reconocer que aquí nos encontramos una pequeña pifia, ya que Nat confiesa a Clint que al estar con los Vengadores ha sentido por primera vez lo que es ser parte de una familia y al final de Viuda Negra ella misma asegura que, después de tantos años sin tener una familia, ahora resulta que tiene dos.

El caso es que conocer que la hija de Dreykov sobrevivió al atentado y destruir definitivamente a la Sala Roja ayuda a compensar su pasado, teñido de rojo, lo que puede influir también en ese deseo de hacer un último sacrificio, ahora que está en paz consigo misma.

Además, aunque Natasha no pudiera tener hijos, sí deja una heredera para ocupar su puesto: su «hermana» Yelena. En la última escena que comparten juntas en Viuda Negra, Yelena le regala, a modo de despedida, su chaleco, que ha sido fruto de las bromas de Nat durante gran parte del film. El mismo chaleco que lleva luego en Infinity War.

Hay más conexiones entre Viuda Negra y el resto del MCU, aunque la más jugosa sigue sin una explicación concreta: me refiero a cuando Natasha y Bucky se cruzan en Capitán América: El Soldado deInvierno y ella comenta que, al menos, podría haberla reconocido. No sabemos nada de ese encuentro directo entre ambos (más allá de que Bucky le dejó una cicatriz tras un balazo, lo que la haría quedar horrible en biquini), pero si se nombre en algún momento del film la operación Soldado de Invierno. Al fin y al cabo, tanto esta como las maniobras de la Sala Roja provienen de Rusia y se basan en el control mental. Y es precisamente una de las villanas de la serie

Falcon y el Soldado de Invierno, Valentina Allegra de Fontaine, quien aparece en la escena postcréditos, frente a la tumba de Natasha Romanoff, para enviar a Yelena tras la pista de Cliff Burton, trama que quedará reservada, casi con toda seguridad, para la propia serie de Ojo de Halcón.

Jugando a hacer encaje de bolillos con la cronología, el final de la película nos ofrece la última escena de Natasha como Viuda Negra, caminando lentamente hacía un quinjet, de donde pasaríamos a la escena postcréditos de Civil War, ya que se entiende que es ella quien ayuda al Capi a rescatar de prisión a Ant-man, Falcón y Ojo de Halcón. De ahí pasaríamos ya al díptico Infinity War / Endgame para, tras su sacrificio, ver su lápida en la escena postcréditos de Viuda Negra.

Puede que, así y todo, sea poco para despedirse de Natasha, la genuina y única viuda negra (y eso que Florence Pugh mola mil) que, pese a no convencerme cuando se anunció el casting (yo habría apostado por Olga Kurylenko, quien curiosamente está en Viuda Negra), ocho películas y doce años después se ha convertido prácticamente en un mito.

Descansa en paz, Nat. Te levamos en el corazón.

domingo, 18 de julio de 2021

Visto en Netflix: SER PADRE

Kevin Hart no es, ni de lejos, uno de mis actores de comedia preferidos. Lo puedo soportar cuando está más o menos controlado, caso de Jumanji y su secuela, pero lo llegué a aborrecer cuando le dan rienda suelta, como en Infiltrados en Miami, Escuela para fracasados y tontunas así. 

Ahora, quizá siguiendo el camino de otros comediantes como Adam Sandler (Diamantes en bruto) o Eddie Murphy (Yo soy Dolemite), Hart ha intentado demostrar que es un actor de calidad pasándose al drama, aunque, como en los casos anteriores, lo hace sin renunciar plenamente a la comedia.

Ser padre arranca de la peor forma posible. Matt, el protagonista, se enfrenta el funeral de su esposa mientras rememora, a base de flashbacks, como esta fallece en el hospital a podo de dar a luz. Ahí tenemos un planteamiento dramático de libro, con la dicotomía de saber si el hombre será capaz o no de sacar adelante a una hija sin ayuda de ningún tipo. Un dramón como un camión si no fuese por los extraños injertos humorísticos que no funcionan en ningún momento, desconcertando al espectador y haciéndolo sentir incluso incómodo. Es el caso, por ejemplo, de los insoportables secundarios, los amigos del protagonista que solo sirven para demostrar una estupidez tan que, en comparación, podamos legarnos a creer que el tal Matt puede salir airoso de su desafío, aunque cualquiera que sea padre sabrá identificar una torpeza que no se justifica ante el hecho de ser «padre soltero» o estar pasando por un duro duelo.

Afortunadamente, la película no se molesta en explicar cómo logra sobrevivir el protagonista a su reto, pues se salta de un plumazo toda la etapa de bebé de la pequeña Maddy para, mediante una elipsis nada sutil, mostrárnosla ya lo suficientemente crecida como para poder jugar, ahora sí, con una comedia un poco más abierta. Con la entrada del componente romántico Hart empieza a sentirse más libre de ataduras, y la película abraza un buenrollismo que choca con el amargo arranque e invita a ver el final con un conato de sonrisa.

No es que la cosa llegue a brillar por completo, pues siempre se está esperando un giro algo contundente que nunca llega, pero al menos abraza un sentimentalismo que dignifica esta dramedia y deja un sabor de soba bastante más agradable de lo que uno hubiera imaginado durante el primer cuarto de hora.

Tampoco es que aspire, como se podría deducir del título, a instruir a futuros padres, pero como manual de todo lo que no debe hacerse sí podría valer.

 

Valoración: Cinco sobre diez.

sábado, 17 de julio de 2021

Cine: EXPEDIENTE WARREN: OBLIGADO POR EL DEMONIO

Cuando las taquillas parecen que no terminan de arrancar del todo hay una apuesta que siempre es segura: el cine de terror. A lo largo de sus ocho películas (las tres de la saga The Conjuring, otras tres de Annabelle, La Monja y La llorona), cada una se ha saldado como un éxito comercial, más a tenor de que sus presupuestos nunca son demasiado elevados, pese a que la calidad de las mismas es más que discutible.

Normalmente habría que diferenciar entre las películas principales, las protagonizadas por los Warren y con dirección de James Wan, pero la cosa se volvió más difusa cuando primero el matrimonio de investigadores se deja ver por la tercera de Annabelle y segundo, James Wan se apeó de la silla de dirección para esta última película, Expediente Warren: Obligado por el demonio, entretenido en otras cosas del tipo Aquaman.

Otra diferencia básica entre la trama central y los spin off es que se supone (y permitidme resaltar el «se supone») que las películas de Expediente Warren están inspiradas en hechos reales, cosa que en esta tercera entrega se estira hasta límites ridículos.

La película cuenta como un demonio posee a un niño, hecho que provoca la intervención de los Warren, que son testigos de cómo el demonio pasa del cuerpo del niño al del novio de su hermana, que terminará asesinando a su casero. A partir de aquí, los Warren iniciarán una investigación para demostrar que el chico no es el responsable del asesinato, sino que todo es debido a una posesión satánica, y cierto es que en la realidad hubo un juicio en el que la defensa alegó posesión para tratar de demostrar la inocencia del joven asesino. Hasta ahí las semejanzas con la realidad. Nada explica la película de los intentos de los Warren de lucrarse del asunto ni de la denuncia del niño supuestamente poseído inicialmente (al que le diagnosticaron una enfermedad mental) contra el matrimonio por aprovecharse de su minusvalía.

Dejando de lado este detalle, en el aspecto cinematográfico es evidente que el cambio de James Wan por Michael Chaves (autor de la flojita La Llorona) hace un flaco favor a la franquicia. Bien es cierto que, tras un arranque donde Chaves parece querer imitar en todo lo posible a Wan, la película se distancia bastante del resto de la saga, convirtiéndose casi en una película de detectives que otra cosa. Eso es bueno hasta cierto punto, ya que permite eludir la simple repetición, pero otra cosa es que esté bien hecho. Al final, lo que consiguen es que ni la parte de terror dé el miedo necesario (hay menos jump scares de lo habitual, pero todos telegrafiados desde mucho antes de que sucedan) ni la parte detectivesca resulte suficientemente satisfactoria, aproximándose casi a un episodio algo macabro de un procedimental al uso.

Como siempre, la película tendrá sus adeptos y volverá a romper las taquillas, pero está claro que cada vez en más difícil hacer el encaje de bolillos necesario para colar esto como una historia real, y ya va siendo hora, al  menos como ejercicio de justicia poética, de que alguien se decida a hacer una película sobre la realidad detrás de los Warren.

 

Valoración: Cuatro sobre diez.

jueves, 15 de julio de 2021

Visto en Disney+: LOKI

Después de Bruja Escarlata y Visión y Falcon y El Soldado de Invierno, era el turno de la tercera serie de Disney+ ambientada en el MCU, cuya carencia de estrenos, alterada por el coronavirus, no ha trastocado demasiado los planes de la compañía, pese a que el último episodio de Loki se emitió a escasos días del estreno en cines de Viuda Negra.

Tras el impacto que provocó la serie de Wanda y el sabor agridulce de la propuesta de Sam y Bucky, esta Loki parecía ser la gran oportunidad de Disney para demostrar que su plataforma puede contener títulos tan indispensables para Marvel como los ofrecidos por el cine, pero lo cierto es que el resultado ha sido, de nuevo, un tanto irregular.

Hay que reconocerle, eso sí, la valentía de haber sabido romper moldes y no adaptarse a lo que muchos esperaban de ella. Si se imaginaba una especie de procedimental con Loki viajando entre corrientes temporales desfaciendo entuertos, que se vayan olvidando. Loki ha apostado desde el primer minuto por jugar a ser otra cosa y lo ha conseguido hasta su final, algo anticlimático para algunos, muy desconcertante para casi todos.

Con Tom Hiddleston como gran estrella y Sophia Di Martino como la gran revelación de la serie, Loki ha sabido jugar al desconcierto muy bien, alternando momentos divertidos cono otros muy locos y sentando las bases de lo que, ahora sí, va a ser el multiverso oficial en Marvel. Lo que se esperaba en Wandavision ha llegado al fin y las consecuencias, a juzgar por el desenlace del episodio final, van a traer mucha cola.

Mientras tanto, ya se ha anunciado una segunda temporada, posiblemente definitiva, pero dudo que no veamos a nuestro querido Dios del engaño haciendo de las suyas mucho antes.

De nuevo, esta vez por su valentía y por ofrecer algo diferente a lo esperado, Loki va a crear divisiones. Yo mismo esperaba más en algunos momentos, quedando muy satisfecho con la serie en otros. Como Bruja Escarlata y Visión, ha dejado grandes secuencias, pero sigo teniendo la sensación de que la gran propuesta televisiva de Marvel está aún por llegar.

Seguiremos esperando…

Cine: VIUDA NEGRA

La nueva película de Marvel (la primera desde hace casi dos años) parte ya con un problema de base. Un problema que nada tiene que ver con su historia, su dirección o sus intérpretes.  Y es que por más que el personaje de Natasha Romanoff se mereciera desde hace años su propia película, esta le ha llegado ya demasiado tarde.

Y no tarde por culpa de la pandemia, que también, sino tarde porque en Marvel se decidieron a dar luz verde al proyecto cuando el camino del personaje ya llegaba a su fin. Tras su muerte en Endgame, la presente película de Viuda Negra parece un ejercicio a destiempo, como si se tratase más de una deuda saldada que del film que el alter ego de Scarlett Johansson desde hace la friolera de once años necesitaba.

Por eso, cuesta un poco evaluar la película con sinceridad, no pudiendo tampoco separar el plano emocional de la misma, pues las sensaciones no son las mismas cuando en todo momento sabes que, pase lo que pase en esta película, la pobre de Nat no tiene mucho futuro por delante.

Metidos ya en harina con la película, lo primero que resulta evidente es que no puede tratarse de una película del MCU al uso, ya que se trata, hasta ahora, del primer personaje sin poderes que protagoniza su propia película. Esto, a priori, debería restarle espectacularidad, aunque la directora Cate Shortland, bien apoyada en el director de segunda unidad Darrin Prescott, que es quien merece los méritos por las secuencias de acción, impactantes y muy bien filmadas.

Viuda Negra arranca tras los acontecimientos de Civil War, cuando el personaje es un proscrito que debe huir del gobierno y es alcanzada por los fantasmas de su propio pasado. La familia ficticia con la que se crio vuelve a reunirse cuando descubre que la Sala Roja, que pensaba había destruido, sigue activa.

Sin contar con la ayuda de ningún cameo de lujo del MCU, Viuda Negra funciona muy bien como film de espionaje con los puntos de humor justos para no llegar a desentonar, dando mucha importancia al trasfondo dramático y, sobre todo, al concepto de familia. La que parecía ser el personaje más torturado y solitario de Marvel tiene una oportunidad de redención que no va a dejar escapar, y lo va a hacer de la mano de su «hermana» Yelena Belova, a la que da vida una Florence Pugh con la que la Johansson demuestra tener una gran química y que supone un verdadero relevo generación, plantando semillas del futuro del MCU.

Es, sin duda, la complicidad entre las dos actrices de lo mejor de Viuda Negra, que también tiene en David Harbour y Rachel Weisz otras dos grandes bazas, por más que la coralidad del reparto impida que todos tengan el suficiente tiempo para brillar por igual.

No estamos ante una película redonda, y quizá queda empequeñecida en comparación con las últimas piezas de ese gigantesco puzle que fueron las tres primeras fases del Universo Cinematográfico Marvel, pudiendo parecer su trama algo simple y carente de un villano de enorme envergadura, pero está claro que Shortland está más interesada en el trasfondo personal del personaje que en otra cosa, y lo que no se le puede negar es que, pese a la criticada ausencia de ningún peso pesado del equipo de Vengadores (durante mucho tiempo se especuló con insistencia en que aquí iba a darse la última aparición de Robert Downey Jr.), las referencias al universo compartido son múltiples, no solo como easter eggs sino para ir cuadrando la historia personal (y que nunca tuvimos del todo clara) de Natasha, algo sobre lo que posiblemente escriba en un par de días.

Finalmente, puede que Viuda Negra no esté a la altura de lo que la despedida de Natasha se merecía, pero eso no quita para que sea un gran espectáculo, intenso y emotivo, con efectos visuales muy cumplidores y una Florence Pugh que amenaza con comerse la pantalla en diversas ocasiones.

 

Valoración: Siete sobre diez.

Visto en Disney+: LUCA

Aunque me consta que Soul dividió mucho a los espectadores, yo me encuentro entre los que quedó terriblemente decepcionado con el film, convencido de que buscaron una exageradamente ambición metafísica solo consiguieron una aburrida pedantería.

Por fortuna, el siguiente film de Pixar, estreno directo en Disney+, huye de esos conceptos tan profundos que habían funcionado relativamente mejor en Up e infinitamente mejor en Del Revés para regresar a una sencillez brillante y muy simpática.

Ojo, decir que Luca es sencilla no significa, ni de lejos, que sea inferior. De hecho, es una de las películas de la compañía con la que más he podido disfrutar, sabiendo dar toques de duro dramatismo y la clásica alegoría social (en este caso se trata de analizar el deseo por lo desconocido, pese al peligro que pueda suponer), sin entorpecerse con el tono global del film, una comedia encantadora ambientada en un pueblecito costero italiano donde se hace un canto a la ingenua amistad de la infancia con las motos Vespa como principal objeto del deseo.

Con el acabado visual propio de las grandes producciones, Luca ayuda a reconciliarse con ese público infantil necesitado de títulos que no confundan la inteligencia con la sesudez. El humor que destila Luca es, por tanto, inteligente, totalmente carente de pretensiones y sin florituras alrededor de un guion de giros sorprendentes. No va de eso la jugada, sino de enamorar al espectador con unos personajes y una amistad que, dejando de lado la metáfora racial, podría retraernos a nuestra propia infancia.

Una verdadera joya que merecía haberse podido disfrutar en pantalla grande.

 

Valoración: Ocho sobre diez.