Me
resulta especialmente complicado valorar una película tan peculiar como esta, siendo
yo poco dado al cine oriental y totalmente desconocedor de la cinematografía
india, más cuando esta se aleja de la popular Bollywood.

Podría
ser este un thriller convencional de no ser por los esfuerzos de su director, Anurag
Kashyap, de darle un ritmo propio, el cual consigue mediante la utilización de
una potente banda sonora (recurso que, más allá de las diferencias culturales,
recuerda un poco al estilo de Tarantino) y a un juego de intercambio de roles
entre asesino y policía que se va acentuando a medida que avanza la trama.
Algunos diálogos verdaderamente brillantes y la mirada cautivadora de Ramana
elevan a una película que va claramente de menos a más y a la que se echa en
falta (quizá lastrada por la propia sociedad india) un desarrollo algo más
profundo de personaje femenino protagonista, que a priori podría haber
resultado muy interesante.
Atractiva
apuesta, heredera del ritmo y el color propios del país indio, que ofrece una
nota de diferenciación con respecto al grueso del festival.
Valoración:
Seis sobre diez.
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